- El proyecto busca ofrecer beneficios tributarios temporales para impulsar la producción nacional de fertilizantes en Brasil.
- Más del 85% de los fertilizantes utilizados en Brasil son importados, lo que genera una dependencia crítica del mercado internacional.
- Se establece un crédito financiero emergencial de R$ 1 mil millones para 2026, condicionado a que los beneficios se trasladen a los precios de venta.
- El crédito fiscal estructural permitirá a los productores deducir hasta el 20% de sus gastos de producción entre 2027 y 2031.
- El Senado deberá analizar el proyecto en las próximas semanas, lo que podría definir el futuro de la industria de fertilizantes en Brasil.
- La implementación del programa podría transformar la autosuficiencia del país en fertilizantes y reducir riesgos para la seguridad alimentaria.
El 27 de septiembre, el plenário da Câmara dos Deputados de Brasil aprobó el Proyecto de Ley (PL) nº 699/2023, que establece el Programa de Desarrollo de la Industria de Fertilizantes (Profert). Esta aprobación, realizada mediante votación simbólica, se dio a pesar de la oposición de algunos partidos como PSOL-Rede, Novo y la Misión. Ahora, el proyecto regresa al Senado para su análisis final.
El proyecto, impulsado por el senador Laércio Oliveira (PP-SE), busca ofrecer beneficios tributarios temporales para fomentar la producción nacional de fertilizantes. Según el relator del proyecto, el diputado Júnior Ferrari (PSD-PA), esta iniciativa es crucial para reducir la carga tributaria que actualmente afecta la viabilidad económica de la industria de fertilizantes en Brasil. A pesar de que Brasil representa el 8% del mercado global de fertilizantes, más del 85% de la demanda interna se satisface a través de importaciones, lo que genera una dependencia crítica que podría comprometer la seguridad alimentaria del país.
En su análisis, Ferrari destacó que las importaciones de fertilizantes provienen principalmente de Rusia, China, Catar y Estados Unidos para los fertilizantes nitrogenados, mientras que los fosfatados provienen de Egipto, China, Marruecos e Israel. Esta dependencia externa expone a la agricultura brasileña a riesgos significativos, especialmente en un contexto global donde los precios de los insumos pueden ser volátiles debido a conflictos geopolíticos, como el reciente en Oriente Medio.
El proyecto incluye un crédito financiero emergencial de hasta R$ 1 mil millones para 2026, destinado a productores o importadores de fertilizantes. Este crédito se condiciona a que los beneficiarios trasladen los beneficios a los precios de venta de los fertilizantes, lo que podría ayudar a mitigar el impacto de los aumentos de precios en el sector agropecuario. Además, se establece un crédito fiscal estructural que permitirá a los productores deducir hasta el 20% de sus gastos de producción, con un límite de R$ 2 mil millones anuales entre 2027 y 2031.
A medida que el proyecto avanza hacia el Senado, es fundamental que los inversores y productores del sector agropecuario sigan de cerca su evolución. La implementación de este programa podría transformar la industria de fertilizantes en Brasil, promoviendo la autosuficiencia y reduciendo la dependencia de importaciones. Sin embargo, la viabilidad de los beneficios fiscales dependerá de la aprobación del presupuesto anual y de la capacidad del gobierno para gestionar la carga fiscal.
En el futuro, se espera que el Senado realice su análisis del proyecto en las próximas semanas. La atención también se centrará en cómo el gobierno brasileño implementará las medidas propuestas y si se generarán los incentivos necesarios para estimular la producción nacional de fertilizantes. Con el horizonte de 2027 a 2031 en mente, los cambios en la política fiscal y los incentivos a la producción podrían tener un impacto significativo en el sector agropecuario brasileño y, por ende, en la economía regional, incluyendo a países vecinos como Argentina.
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