César Oyarzo, economista y director del Fondo Nacional de Salud (FONASA), ha asumido nuevamente el liderazgo de la institución, enfrentando un panorama complejo que incluye un déficit de más de 900 millones de dólares. Este desafío se presenta en un contexto donde el sistema de salud chileno ha visto un aumento significativo en la cantidad de beneficiarios, especialmente tras la migración de más de 2 millones de chilenos desde las ISAPRE en los últimos años. La administración de Oyarzo busca implementar medidas que no solo reduzcan el déficit, sino que también mejoren la fiscalización de las licencias médicas, un tema que ha generado controversia y preocupación en la opinión pública.

En su primera gestión en 1994, Oyarzo lideró FONASA en un periodo de crecimiento económico en Chile. Sin embargo, la situación actual es muy diferente, con una economía que enfrenta restricciones presupuestarias y la necesidad de ajustar el gasto en salud en un 3%. A pesar de este recorte, Oyarzo ha enfatizado su compromiso de no disminuir las prestaciones, lo que refleja un enfoque en la eficiencia y la sostenibilidad del sistema. Durante el primer semestre de este año, se ha registrado un descenso del 20% en la emisión de licencias médicas, lo que ha permitido un ahorro significativo en el gasto oncológico, estimado en 200 mil millones de pesos.

El nuevo plan de control de FONASA se centra en prevenir el mal uso y el fraude en las licencias médicas, en lugar de perseguir irregularidades ya cometidas. Oyarzo ha señalado que esta estrategia es más eficiente y permitirá destinar recursos a áreas que realmente lo necesitan. La coordinación con la Comisión de Medicina Preventiva e Invalidez (COMPIN) y otros organismos es fundamental para implementar este enfoque. La meta es establecer un sistema que no solo controle, sino que también incentive el uso adecuado de los recursos, un aspecto que ha sido criticado en el pasado.

En el ámbito político, los diputados Matías Fernández y Macarena Santelices han abordado la situación de la salud pública en sus distritos, destacando ejemplos de instituciones que han logrado gestionar sus recursos de manera efectiva. El hospital Padre Hurtado, por ejemplo, ha alcanzado un índice de operaciones diarias comparable al de entidades privadas, lo que demuestra que con un equipo comprometido se pueden lograr resultados positivos. Sin embargo, también han señalado la necesidad de abordar el ausentismo y la falta de incentivos para los médicos, un problema que afecta la eficiencia del sistema.

Mirando hacia el futuro, es crucial que el gobierno chileno mantenga el enfoque en la inversión en prevención y atención primaria, como se ha intentado en el pasado. La falta de inversión histórica en estos sectores ha contribuido a la acumulación de listas de espera y a la presión sobre el sistema de salud. La implementación de planes de Atención Primaria Universal en 28 comunas durante el gobierno anterior es un ejemplo de cómo se pueden abordar estos problemas de manera proactiva. Los próximos meses serán decisivos para evaluar el impacto de las nuevas políticas de FONASA y su capacidad para enfrentar los desafíos que presenta el sistema de salud chileno.