- Paraguay se convierte en un actor clave en la industrialización de productos pesqueros argentinos, como el langostino.
- En 2026, Paraguay se espera que exporte 450,000 toneladas de carne, mientras que Argentina alcanzará 870,000 toneladas.
- El veto a leyes clave en Argentina ha limitado el desarrollo de la infraestructura necesaria para competir en el sector pesquero.
- La planta de procesamiento en Hohenau, Paraguay, generará 400 empleos, contrastando con la desocupación en ciudades portuarias argentinas.
- El régimen de maquila en Paraguay ofrece condiciones más atractivas para el procesamiento y exportación de productos pesqueros.
La República del Paraguay ha consolidado su posición en el comercio fluvial y pesquero, impulsada por el crecimiento de sus exportaciones de carnes y granos. En el contexto de la hidrovía Paraná-Paraguay, Paraguay se ha transformado en un actor clave en la industrialización de productos pesqueros argentinos, como el langostino. Este cambio estructural se ha dado a pesar de la histórica importancia que Argentina ha tenido sobre el Río de la Plata y su comercio fluvial desde la época colonial.
Históricamente, Argentina fue el principal exportador de carnes y granos en la región, con cifras que superaban ampliamente a las de Paraguay. En 1976, Argentina exportaba 25 millones de toneladas de granos, mientras que Paraguay apenas alcanzaba las 240,000 toneladas. Sin embargo, para el año 2026, se estima que Paraguay se ubicará entre los diez principales exportadores de carne del mundo, con 450,000 toneladas, mientras que Argentina, aunque aún lidera, verá su cifra de exportación de carne caer a 870,000 toneladas. Este cambio en el equilibrio comercial es un claro indicativo de la pérdida de competitividad de Argentina en el sector.
La situación se agrava por la falta de políticas efectivas en el ámbito pesquero y fluvial en Argentina. A pesar de que se propusieron leyes para promover la industria naval y la soberanía fluvial, el veto del presidente Mauricio Macri a artículos clave ha limitado el desarrollo de la infraestructura necesaria para competir. Esto ha permitido que Paraguay, aprovechando su régimen de maquila, ofrezca condiciones más atractivas para el procesamiento y exportación de productos pesqueros, lo que resulta en una transferencia de valor agregado y empleo hacia el país vecino.
El fenómeno del "Paraguay Marítimo" se ve reflejado en la exportación de langostinos argentinos que, tras ser procesados en Paraguay, son reexportados a mercados internacionales como Estados Unidos y la Unión Europea. Este proceso no solo afecta la economía local, sino que también plantea interrogantes sobre la trazabilidad y el control fiscal de los recursos pesqueros. La planta de procesamiento en Hohenau, Paraguay, que ha recibido una inversión significativa, proyecta generar 400 empleos, lo que contrasta con la situación de desocupación en las ciudades portuarias argentinas.
A futuro, es crucial que Argentina revise su enfoque en la gestión de recursos pesqueros y fluviales. La falta de competitividad y las asimetrías macroeconómicas están llevando a las empresas a buscar alternativas en Paraguay. La implementación de políticas que fomenten la industria local y la creación de un marco regulatorio claro son esenciales para revertir esta tendencia. Los próximos meses serán decisivos para observar si el gobierno argentino toma medidas concretas para fortalecer su posición en el comercio fluvial y pesquero, especialmente ante la creciente competencia de Paraguay y otros actores globales.
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