El dólar comercial cerró la sesión del miércoles con un incremento del 0,68%, alcanzando un valor de R$ 5,0616. Este aumento se produjo en un contexto de incertidumbre debido a las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, que generaron cautela entre los inversores. A pesar de que el dólar ha tenido un desempeño negativo en el acumulado de 2026, con una caída del 7,79% frente al real, la volatilidad reciente en el mercado ha llevado a un aumento temporal en su valor.

Durante la jornada, se reportaron noticias contradictorias sobre un posible acuerdo entre EE.UU. e Irán que podría reducir las tensiones en el Oriente Medio. La televisión estatal iraniana informó que Teherán había recibido una propuesta preliminar para restablecer la navegación en el Estrecho de Ormuz, lo que generó expectativas de una posible reducción de la presencia militar estadounidense en la región. Sin embargo, la Casa Blanca desmintió la existencia de un acuerdo formal, lo que contribuyó a la volatilidad del mercado.

La caída del precio del petróleo Brent, que bajó a menos de 95 dólares por barril, también impactó en el real, ya que muchos activos brasileños están vinculados a este commodity. La disminución en el precio del petróleo afecta el flujo de capital hacia acciones de empresas energéticas y de commodities en la bolsa brasileña, como Petrobras, lo que a su vez influye en el tipo de cambio. Esto se traduce en un entorno complicado para el real, que se ve presionado por la combinación de factores internacionales y locales.

En el ámbito doméstico, los datos del IPCA-15 de mayo mostraron un aumento del 0,62% en el mes y un acumulado del 4,64% en 12 meses, superando las expectativas del mercado y el techo de la meta de inflación del Banco Central. Este aumento en la inflación ha generado preocupaciones sobre la persistencia de la misma, lo que ha llevado a los inversores a reducir sus apuestas en cortes más agresivos de la tasa Selic, que actualmente se encuentra en 14,50% anual. Aunque tasas de interés elevadas podrían atraer capital extranjero y beneficiar al real, el contexto geopolítico global limita este efecto positivo.

El Banco Central de Brasil también reportó un flujo cambial negativo de 2,062 millones de dólares en mayo hasta el día 22, lo que indica una salida neta de recursos del país. Este dato es relevante, ya que refleja la falta de confianza de los inversores en el entorno económico brasileño. En el exterior, el índice DXY, que mide el desempeño del dólar frente a otras monedas fuertes, subió un 0,10%, lo que puede indicar un fortalecimiento del dólar a nivel global, afectando aún más a las monedas emergentes como el real.

A futuro, es crucial seguir de cerca la evolución de las negociaciones entre EE.UU. e Irán, así como el comportamiento del precio del petróleo. Los próximos meses serán decisivos para observar si se materializan acuerdos que puedan estabilizar la región y, por ende, impactar en el mercado brasileño. Además, la próxima reunión del Banco Central, programada para junio, será un evento clave para monitorear posibles cambios en la política monetaria que podrían influir en la tasa de cambio del real frente al dólar.