El Tesoro Nacional de Argentina realizó el miércoles una exitosa licitación de deuda, logrando captar u$s350 millones en bonos denominados en dólares. Esta colocación se dividió entre dos títulos: uno con vencimiento en 2027 y otro en 2028. La demanda fue notablemente superior a la oferta, lo que llevó a la aplicación de un factor de prorrateo del 49,75%, permitiendo que los inversores obtuvieran solo la mitad de los dólares que habían solicitado. La tasa interna de retorno efectiva anual (TIREA) para el bono con vencimiento en 2027 fue de 5,12%, mientras que el bono a 2028 ofreció una TIREA de 8,49%. Esto refleja el mayor riesgo percibido asociado a los plazos más largos.

En la misma jornada, el Tesoro también llevó a cabo una licitación de deuda en pesos, enfrentando vencimientos por aproximadamente $11 billones. Emitió bonos por $12,57 billones, superando las ofertas recibidas que ascendieron a más de $16 billones. Este resultado permitió al Gobierno renovar el 114,36% de sus compromisos, lo que es un indicador positivo de la capacidad de financiamiento del Estado. La buena recepción de los bonos en pesos se debió en parte a la liquidez del sistema financiero y a la confianza de los inversores en los instrumentos ofrecidos.

El interés de los inversores se concentró en dos instrumentos clave: la letra capitalizable a septiembre y el bono con tasa TAMAR, que ajusta según el rendimiento de los plazos fijos mayoristas. Estos dos instrumentos representaron casi el 71% de la captación total, lo que indica una preferencia por productos que ofrecen cierta protección contra la inflación. La tasa de corte para el bono TAMAR se estableció en 7,93%, alineándose con las expectativas del mercado secundario.

A pesar de la exitosa colocación, el Tesoro ha tenido que lidiar con la presión de los pagos de deuda a organismos internacionales, lo que ha limitado su capacidad para retener el total captado. Hasta el momento, ha recaudado más de u$s3200 millones en bonos en dólares, pero solo ha podido retener un 25% de ese monto. Esto subraya la necesidad de diversificar las fuentes de financiamiento y asegurar el pago a los bonistas, especialmente con un compromiso de pago programado para el 9 de julio.

En el contexto regional, los activos argentinos han mostrado un comportamiento positivo, impulsados por un clima de optimismo global. Los ADRs argentinos en Nueva York experimentaron subas significativas, con un aumento de hasta el 10% en algunos casos. El riesgo país también ha mostrado una tendencia a la baja, cerrando en 501 puntos básicos, el nivel más bajo en meses. Este ambiente favorable podría continuar beneficiando a los activos argentinos, aunque los inversores deben estar atentos a la evolución de la situación económica interna y externa, así como a los resultados de la segunda vuelta de la licitación programada para este jueves, donde se espera captar hasta u$s105 millones adicionales.