En el primer cuatrimestre de 2026, las exportaciones argentinas alcanzaron un récord histórico, totalizando 8.914 millones de dólares, lo que representa un aumento del 33,6% en comparación con el mismo período del año anterior. Este crecimiento se debe principalmente a un incremento del 20,6% en las cantidades exportadas y un aumento del 10,8% en los precios de los productos. Sin embargo, a pesar de estos números positivos, el Gobierno ha decidido recortar las devoluciones de impuestos a las empresas exportadoras, lo que ha generado preocupación en el sector.

El recorte en las devoluciones de impuestos se traduce en una disminución del 50% en los reintegros del IVA y del 25% en otros reintegros fiscales. Según el canciller Pablo Quirno, estas medidas son consecuencia de restricciones presupuestarias que impiden al Gobierno devolver los impuestos que las empresas deben pagar a lo largo de la cadena de valor. Este contexto ha llevado a que los exportadores se sientan alarmados, especialmente después de que en febrero de 2026 no recibieran devoluciones de impuestos, lo que ha afectado su liquidez y capacidad de inversión.

A pesar de los recortes, la balanza comercial de abril de 2026 mostró un superávit de 2.711 millones de dólares, marcando el vigésimo noveno mes consecutivo en terreno positivo. Este superávit se ha logrado gracias a un aumento histórico en las exportaciones y una caída en las importaciones. Sin embargo, los exportadores han expresado su malestar ante la situación, ya que el nivel de pagos a las empresas en términos nominales se ha mantenido similar al de 2025, pero con una inflación interanual del 32,4% en abril, lo que erosiona el poder adquisitivo de los reintegros.

La situación se complica aún más cuando se considera que los créditos de IVA son un costo que las empresas no pueden trasladar a sus clientes en el exterior. Esto significa que, aunque las empresas paguen impuestos durante el proceso de producción, no pueden recuperar ese costo al momento de la venta. Por ejemplo, en sectores como el textil, donde las cadenas de producción son más largas, el impacto de estos recortes se siente con mayor intensidad. La Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) ha manifestado su preocupación, aunque el Gobierno asegura que está al tanto de la situación y que se buscarán soluciones.

Mirando hacia el futuro, los analistas anticipan que las exportaciones argentinas podrían alcanzar un récord de 100.000 millones de dólares en 2026, impulsadas por el campo, la energía y la minería. Sin embargo, el impacto de los recortes fiscales y la inflación en los costos de producción podrían limitar este crecimiento. Es fundamental que los exportadores y el Gobierno encuentren un equilibrio que permita mantener la competitividad en el mercado internacional y asegurar que las políticas fiscales no obstaculicen el crecimiento del sector exportador en un contexto de alta demanda global.