A partir del 1 de julio de 2026, la Ciudad de México implementará nuevas regulaciones para el uso de bicicletas eléctricas y scooters, exigiendo a los conductores obtener una licencia de conducir y emplacar sus vehículos. Esta medida es parte de las reformas a la Ley de Movilidad, que busca mejorar la seguridad vial en la capital mexicana. Las sanciones por incumplimiento comenzarán a aplicarse en septiembre de 2026, tras un periodo de adaptación de dos meses.

Las reformas clasifican a los vehículos eléctricos en dos categorías: los Vehículos Motorizados Eléctricos Personales (VEMEPE), que incluyen scooters y bicicletas eléctricas que superan los 25 km/h, y los Vehículos Eléctricos Personales (VEP), que son patines y monociclos eléctricos que no exceden esa velocidad. Los VEMEPE deberán emplacarse y portar un holograma, mientras que los VEP estarán exentos de emplacamiento si cumplen con la restricción de velocidad. Esta diferenciación es clave para entender las nuevas normativas y sus implicaciones.

El costo de las placas para los VEMEPE será de 709 pesos, equivalente al costo de emplacamiento de motocicletas convencionales. Además, los usuarios que ya poseen estos vehículos podrán registrarlos entre el 1 de julio y el 20 de noviembre de 2026. Esta regulación se enmarca en un esfuerzo más amplio del gobierno de la CDMX para fortalecer la seguridad vial, especialmente para proteger a los usuarios más vulnerables, como peatones y ciclistas.

Las multas por no cumplir con estas regulaciones serán escalonadas, dependiendo del número de infracciones. Por ejemplo, los conductores que no obtengan su licencia de conducir a partir de julio enfrentarán sanciones. Este enfoque escalonado permite al gobierno capitalino implementar una transición más suave hacia la nueva normativa, aunque también plantea desafíos para los usuarios que deben adaptarse rápidamente a estos nuevos requisitos.

En términos de implicancias para el mercado, esta regulación podría influir en la industria de vehículos eléctricos en México, un sector que ha mostrado un crecimiento sostenido en los últimos años. Los fabricantes de bicicletas y scooters eléctricos deberán ajustar sus operaciones para cumplir con las nuevas normativas, lo que podría afectar sus costos y precios. Además, el aumento en la regulación puede generar un cambio en la percepción del consumidor hacia estos vehículos, lo que podría impactar las decisiones de compra en un mercado que ya enfrenta desafíos económicos.

A futuro, es importante monitorear cómo se implementarán estas regulaciones y si habrá ajustes en los costos de emplacamiento o en las multas. También será relevante observar la respuesta del mercado a estas medidas y cómo afectarán la adopción de vehículos eléctricos en la CDMX. La transición a un sistema de movilidad más regulado podría sentar un precedente para otras ciudades en la región, incluyendo Brasil, donde el uso de vehículos eléctricos está en aumento, pero aún carece de un marco regulatorio claro.