En el contexto actual de Argentina, donde la inflación muestra signos de desaceleración y el dólar se mantiene relativamente estable, surge una pregunta crucial para quienes tienen créditos hipotecarios UVA: ¿es mejor adelantar cuotas o esperar? Según Federico González Rouco, coordinador macroeconómico de Empiria Consultores, el momento no es favorable para cancelar anticipadamente parte de la deuda con dólares ahorrados, ya que actualmente se estarían comprando UVA a precios elevados. Esto plantea la necesidad de evaluar cuidadosamente las opciones disponibles para los deudores.

Para aquellos que cuentan con excedentes en pesos y desean aplicar esos fondos al repago de su deuda, la recomendación es seguir ahorrando en dólares o, preferiblemente, invertir esos dólares para generar rendimientos. Esto se debe a que, en el futuro, cuando la relación entre el dólar y el UVA mejore, los deudores podrán utilizar esos ahorros para cancelar la deuda, aumentando así su poder de compra. Este escenario podría materializarse con una corrección del tipo de cambio, un evento que, según las proyecciones, podría ocurrir en un plazo de 10 a 15 años.

El análisis de la situación actual revela que la proporción de UVA que se puede cancelar con cada dólar es muy baja, alcanzando solo 72 centavos de UVA por dólar, la cifra más baja desde finales de 2017. Esto indica que no es un buen momento para utilizar ahorros en dólares para cancelar deudas en UVA. Además, el dólar se encuentra en mínimos históricos en términos reales, lo que representa una oportunidad para quienes aún no han tomado un crédito hipotecario, ya que los precios de las propiedades están, en muchos casos, por debajo del costo de construcción.

En cuanto a las estrategias para reducir el préstamo, se sugiere invertir los dólares y esperar un momento más favorable para decidir si se debe precancelar parte del crédito. Una opción viable es crear una cartera de inversión que combine bonos en pesos y en dólares, como el TZX28 (bono CER) y el AO28 (bono en dólares), que ofrecen rendimientos atractivos y cupones mensuales en dólares. Esta estrategia permite a los deudores maximizar sus rendimientos mientras esperan un mejor momento para cancelar su deuda.

Es fundamental que los deudores realicen un análisis detallado de sus opciones antes de tomar decisiones. La clave es comparar el rendimiento de las inversiones con el costo de la deuda. Si una inversión rinde más que la tasa del préstamo, puede ser más beneficioso invertir en lugar de adelantar pagos. Además, es importante considerar las condiciones de precancelación establecidas en el contrato del crédito, ya que no todos los contratos permiten cancelaciones anticipadas sin costos adicionales. Por ejemplo, en el Banco Santander, las cancelaciones anticipadas parciales tienen un costo del 3% más IVA, mientras que en el Banco Nación la comisión es del 4% si se realiza antes de haber transcurrido un cuarto del plazo del préstamo.

Finalmente, para aquellos que decidan adelantar pagos, es crucial entender cómo funciona el sistema de amortización. En los primeros años de un préstamo, la proporción de intereses es alta en comparación con el capital. Por lo tanto, al adelantar pagos, solo se estaría cancelando capital, lo que puede resultar en la posibilidad de adelantar varias cuotas futuras con el importe de una sola. Sin embargo, a medida que el préstamo avanza, esta estrategia pierde atractivo. En caso de que no se permita o sea costoso adelantar cuotas, los deudores pueden optar por ahorrar esos fondos para cancelar el capital más adelante o utilizar los rendimientos de sus ahorros para cubrir cuotas parciales o totales.