Wall Street cerró este viernes en verde, con el Dow Jones de Industriales alcanzando un nuevo récord intradía. Al finalizar la sesión, el Dow subió un 0,58%, alcanzando los 50.579 puntos, mientras que el S&P 500 avanzó un 0,37% hasta los 7.473 enteros y el Nasdaq repuntó un 0,19% hasta los 26.343 unidades. En el cómputo semanal, el Dow logró un incremento del 2%, el S&P 500 un 0,88% y el Nasdaq un 0,45%, reflejando un optimismo moderado en el mercado ante las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.

Durante la semana, los inversores se mantuvieron atentos a los avances en las conversaciones entre EE.UU. e Irán, que buscan poner fin a un conflicto prolongado. Este viernes, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, mencionó que ha habido un “ligero avance” en las negociaciones, aunque advirtió que Irán no puede establecer un sistema de peaje en el estrecho de Ormuz, un punto crítico para el tránsito marítimo de petróleo. Por su parte, el presidente Donald Trump afirmó que Irán “se muere por llegar a un acuerdo” con Washington, lo que ha generado expectativas en los mercados sobre una posible resolución del conflicto.

En el ámbito corporativo, Nvidia, un gigante tecnológico, reportó resultados impresionantes para su primer trimestre de 2027, con un beneficio neto de 58.321 millones de dólares, un incremento del 210% en comparación con el año anterior. Sin embargo, a pesar de estos resultados positivos, las acciones de Nvidia cayeron un 1,95% el mismo día, lo que indica que el mercado puede estar ajustando sus expectativas sobre el crecimiento futuro de la compañía, especialmente en el contexto de la inteligencia artificial.

En otros mercados, el petróleo intermedio de Texas (WTI) subió un 0,26% hasta 96,60 dólares por barril, aunque en la semana, el precio del crudo ha disminuido un 8,5%. El oro, por su parte, cerró a 4.507 dólares la onza, mientras que el rendimiento del bono a 10 años bajó al 4,558%. El euro se depreció, cambiándose a 1,1603 dólares, y el bitcoin cayó a 75.882 dólares. Estos movimientos reflejan una respuesta a las tensiones geopolíticas y a los cambios en las expectativas económicas.

Para los inversores argentinos, el contexto internacional puede tener implicaciones significativas. La estabilidad de los mercados estadounidenses puede influir en el flujo de capital hacia América Latina, incluyendo Argentina. Además, la evolución de los precios del petróleo y las materias primas puede impactar en la economía local, dado que Argentina es un exportador de productos agrícolas y energéticos. Es crucial monitorear cómo se desarrollan las negociaciones entre EE.UU. e Irán, así como los resultados de las empresas tecnológicas, ya que estos factores pueden influir en el clima de inversión en la región.

A futuro, se espera que los inversores sigan de cerca las próximas declaraciones de los líderes políticos y los resultados trimestrales de otras grandes empresas tecnológicas. La próxima reunión de la Reserva Federal también será un evento clave a considerar, ya que cualquier cambio en la política monetaria podría tener repercusiones en los mercados globales y, por ende, en la economía argentina.