La actividad económica en Argentina experimentó un notable rebote en marzo, con un incremento del 3,5% mensual desestacionalizado, superando así las caídas de 0,2% en enero y 2,6% en febrero. Este crecimiento también se traduce en un aumento interanual del 5,5%, lo que marca un hito en términos nominales para el primer trimestre de 2026. Sin embargo, a pesar de este repunte, la economía sigue estando un 7% por debajo del máximo alcanzado en el PBI per cápita en 2011, lo que pone de relieve la fragilidad de la recuperación actual y la necesidad de un crecimiento sostenido en el tiempo.

El Estimador Mensual de Actividad Económica (Emae) del Indec revela que el crecimiento de marzo es el más significativo desde junio de 2020, cuando se registró un 6,1% de mejora tras las caídas drásticas provocadas por la pandemia. Este tipo de rebote es común en la actividad económica, que tiende a recuperarse después de períodos de contracción. A pesar de este repunte, las proyecciones para abril no son alentadoras, ya que se anticipa una nueva caída en la actividad, lo que sugiere que la economía podría seguir un patrón de 'serrucho' en el que alternan períodos de crecimiento y contracción.

Los economistas han señalado que los indicadores adelantados sugieren una contracción en abril. La recaudación de impuestos, como el IVA interno y el impuesto al cheque, ha mostrado caídas, al igual que la producción y las ventas de autos, así como las ventas minoristas y de cemento. Sin embargo, se han observado aumentos en las importaciones y en el Índice Construya, lo que podría indicar una actividad en sectores específicos. Este contraste en los datos refleja la complejidad del panorama económico argentino, donde algunos sectores se benefician mientras otros siguen estancados o en declive.

Desde el Grupo SBS, se estima que si la actividad se mantiene en los niveles actuales durante el resto del año, el crecimiento anual podría ser de solo 2,2%, inferior a las proyecciones del REM del BCRA, que anticipaba un 2,8%. Esto resalta la incertidumbre que rodea la economía argentina, donde el desempeño de sectores como el agro, la minería y la energía ha sido positivo, mientras que la industria y el comercio enfrentan desafíos significativos. La recuperación en estos sectores será crucial para un crecimiento más robusto y sostenido.

A medida que avanzamos hacia el segundo trimestre, es fundamental observar cómo se desarrollan los eventos económicos en Argentina. La estabilidad del régimen cambiario y la evolución de las tasas de interés serán determinantes para el desempeño de los sectores transables. Además, la disponibilidad de crédito y la capacidad de recomponer los ingresos reales serán factores clave para impulsar la demanda interna. Con la llegada de nuevos datos económicos en las próximas semanas, los analistas estarán atentos a cualquier señal que pueda indicar un cambio en la tendencia actual de la actividad económica.