En el primer trimestre de 2026, las operaciones con stablecoins en Brasil alcanzaron un total de R$ 34,5 mil millones, duplicando el volumen del mismo periodo del año anterior. Este crecimiento se debe a la búsqueda de alternativas más económicas para las remesas internacionales, en un contexto donde las tasas de cambio tradicionales se han vuelto más onerosas. Las stablecoins representaron el 98% de todos los criptoactivos enviados al exterior por brasileños, según datos del Banco Central de Brasil.

El auge de las stablecoins se produce en un ambiente de incertidumbre tributaria, donde la mayor parte de las transacciones aún no están sujetas al Impuesto sobre Operaciones Financieras (IOF). Aunque el gobierno intentó implementar un decreto para gravar estas transacciones, la reacción del sector llevó a un retroceso en la medida. Sin embargo, la reclassificación técnica realizada por el Banco Central en mayo ha vuelto a poner el tema en la agenda, lo que podría afectar el crecimiento de este mercado emergente.

El costo de enviar dinero a través de métodos tradicionales es considerablemente más alto que el de las stablecoins. Por ejemplo, una remesa de R$ 50.000 mediante el sistema bancario convencional puede acumular un IOF de 0,38% para personas jurídicas, además de un spread cambial que oscila entre 1% y 2,5%, tarifas de SWIFT que van de R$ 75 a R$ 250 y otras tasas de bancos corresponsales. En contraste, al utilizar stablecoins, el costo principal se encuentra en el spread de conversión entre reales y stablecoins, que varía entre 0,5% y 1,5%, y la mayoría de las operaciones no están sujetas a IOF.

La adopción de stablecoins ha sido rápida en el sector de cambio y remesas, donde las empresas que manejan dólares entre jurisdicciones han comenzado a mantener reservas en activos digitales. Esto les permite liquidar posiciones en tiempo real, eliminando la dependencia de los procesos bancarios tradicionales que pueden tardar hasta dos días. Las principales casas de cambio en Brasil ya están utilizando stablecoins en su gestión de tesorería, lo que indica un cambio significativo en la forma en que se realizan las transacciones internacionales.

A medida que la demanda por stablecoins crece, nuevas empresas están ingresando al mercado brasileño, ofreciendo soluciones innovadoras para facilitar las transacciones. La fintech Checker Finance, por ejemplo, ha lanzado una red de liquidez en stablecoins en Brasil, mientras que LiberPay ha elegido el país como su mercado de lanzamiento global. La combinación de regulación, búsqueda de eficiencia y la necesidad de reducir costos en pagos internacionales está impulsando este cambio. En este contexto, es crucial observar cómo el gobierno brasileño manejará la regulación de las stablecoins en el futuro, especialmente en relación con el IOF y otras medidas fiscales que podrían influir en el crecimiento de este mercado.