- Los Treasuries a 10 años alcanzan un rendimiento del 4,70% y los de 30 años llegan al 5,2%, niveles no vistos desde 2007.
- La diferencia entre las tasas de los bonos brasileños y estadounidenses se ha comprimido, lo que lleva a cuestionar la conveniencia de cambiar inversiones.
- La inflación en Brasil consume gran parte de los rendimientos, mientras que los activos en dólares ofrecen protección frente a la depreciación del real.
- Los ETFs permiten acceder a los Treasuries de manera diversificada, aunque presentan riesgos de marca de mercado constante.
- La compra directa de bonos es ideal para quienes buscan previsibilidad en sus rendimientos y fechas de vencimiento.
Los rendimientos de los bonos del gobierno de Estados Unidos han alcanzado niveles récord, con los Treasuries a 10 años superando el 4,70% y los de 30 años acercándose al 5,2%, cifras que no se veían desde 2007. Este aumento en los rendimientos ha reducido la diferencia con las tasas de la renta fija brasileña, que actualmente se sitúan alrededor del 14%. Esta compresión del spread ha llevado a muchos inversores a cuestionar si es momento de cambiar el Tesoro Direto por los Treasuries estadounidenses.
Sin embargo, los expertos advierten que la decisión de migrar inversiones no debe basarse únicamente en la comparación de tasas. Marcus Novais, de Private Investimentos, señala que el análisis debe considerar no solo las tasas nominales, sino también la inflación y el riesgo cambiario. En Brasil, la inflación estructural consume gran parte de los rendimientos, mientras que los activos en dólares ofrecen una protección frente a la depreciación de monedas emergentes como el real. Esto refuerza la idea de que, a pesar de las tasas más altas en Brasil, los Treasuries pueden ser más atractivos a largo plazo.
La economía estadounidense enfrenta desafíos fiscales, incluyendo un reciente downgrade de su calificación crediticia y una deuda que supera su PIB anual. Sin embargo, la naturaleza de la crisis es diferente a la de Brasil, que enfrenta problemas más inmediatos. Según Novais, el riesgo en EE.UU. es gradual, mientras que en Brasil podría haber una pérdida abrupta de confianza. Esto implica que, aunque los Treasuries son considerados activos relativamente seguros, los inversores brasileños deben tener en cuenta la volatilidad del tipo de cambio.
Para los inversores que buscan diversificación, acceder a los Treasuries se ha vuelto más sencillo gracias a los ETFs, que permiten una inversión diversificada y líquida. Sin embargo, Novais advierte que los ETFs de renta fija no vencen y están sujetos a la marca de mercado constante, lo que puede ser perjudicial en un ciclo de aumento de tasas. Por otro lado, la compra directa de bonos es ideal para quienes buscan previsibilidad, ya que conocen el rendimiento y la fecha de vencimiento.
En conclusión, aunque los rendimientos de los Treasuries son atractivos, los inversores no deben verlos como una alternativa excluyente al Tesoro Direto. Un portafolio robusto debería incluir ambos tipos de activos para equilibrar riesgos y rendimientos. La clave será evaluar las necesidades de liquidez y los gastos futuros en cada moneda para determinar la asignación adecuada entre estas inversiones.
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