- Molinos Agro y LDC desistieron de la apelación, consolidando el salvataje de Vicentin.
- Grassi ha comenzado a cumplir con los pagos a más de 1.700 acreedores, totalizando 1.350 millones de dólares en deudas.
- Los primeros pagos a acreedores de categorías A2 y A3 se realizaron en enero, facilitando la reactivación de la operativa de Vicentin.
- El acuerdo de salvataje se extiende a lo largo de diez años y totaliza 300 millones de dólares en pagos.
- Grassi ha logrado establecer un entendimiento con trabajadores y ex directivos, crucial para la recuperación de la empresa.
El proceso de salvataje de Vicentin ha tomado un nuevo rumbo tras el desistimiento de las apelaciones presentadas por Molinos Agro y Louis Dreyfus Company (LDC). Este hecho, que se produce en un contexto de prolongados conflictos judiciales y financieros, permite a la corredora Grassi avanzar con el control de la agroexportadora. Desde diciembre de 2019, Vicentin había enfrentado un estrés financiero que culminó en un default que se convirtió en el mayor de la historia argentina, afectando a miles de acreedores y generando protestas en diversas localidades del país.
La decisión de Molinos Agro y LDC de no continuar con la apelación significa que el acuerdo homologado por el juez Fabián Lorenzini se consolida, permitiendo a Grassi implementar su plan de pagos a los acreedores. Este acuerdo, que incluye a más de 1.700 acreedores con deudas que ascienden a aproximadamente 1.350 millones de dólares, busca reactivar la operativa de Vicentin, que fue una de las mayores exportadoras de Argentina. A partir de enero, Grassi comenzó a cumplir con los compromisos de pago, lo que ha generado un clima de confianza entre los acreedores y ha permitido la reactivación de las plantas de la empresa.
El salvataje de Vicentin no solo es un hito en el ámbito agroindustrial argentino, sino que también refleja la complejidad de las relaciones entre los actores del sector. Grassi, que había tenido enfrentamientos con los propietarios originales de Vicentin, ha logrado establecer un entendimiento con los trabajadores y ex directivos, lo que es crucial para la recuperación de la empresa. La operativa ha ido en aumento, y los primeros pagos a los acreedores han sido un paso significativo para consolidar la confianza en el nuevo liderazgo de la firma.
Desde el inicio del proceso de salvataje, se han realizado pagos a diferentes categorías de acreedores. En enero, se concretó el primer pago a 600 acreedores de las categorías A2 y A3, quienes acordaron un abastecimiento directo con anticipo financiero. Este esquema permite a los acreedores recibir un pago anticipado a cambio de un ajuste en el precio por tonelada de soja. Además, se han comenzado a cumplir compromisos con fideicomisos que representan acreencias significativas, lo que indica un avance en la reestructuración financiera de Vicentin.
De cara al futuro, es fundamental que Grassi continúe cumpliendo con los pagos establecidos en el acuerdo, que se extienden a lo largo de diez años y totalizan 300 millones de dólares. La capacidad de Vicentin para recuperar su dinamismo dependerá de su habilidad para mantener una buena relación con los acreedores y asegurar la operatividad de sus plantas. La situación de Vicentin podría influir en el mercado agroindustrial argentino, especialmente en un contexto donde la confianza en las empresas del sector es crucial para la estabilidad económica del país.
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