El Reino Unido se encuentra en una encrucijada en su ambición de convertirse en un centro global dominante para activos digitales. A pesar de las promesas de progreso por parte de la Autoridad de Conducta Financiera (FCA), los expertos advierten que la burocracia y la falta de un marco regulatorio unificado están obstaculizando el desarrollo del sector. Jonny Fry, un investigador en blockchain y banca global, señala que el verdadero riesgo no es que las empresas se muden físicamente, sino que la próxima generación de infraestructura de activos digitales se construya en otras jurisdicciones más favorables.

La situación se ha vuelto crítica, especialmente en el contexto del Digital Money Summit 2026 en Londres, donde se evidenció una profunda división institucional. Mientras que el sector privado demanda una ejecución rápida para desbloquear eficiencias de mercado, la falta de coordinación entre el Tesoro, el Banco de Inglaterra y la FCA ha fracturado los límites de pago e inversión. Fry destaca que el Tesoro busca establecer la ley, mientras que la FCA y el Banco de Inglaterra tienen visiones diferentes sobre las monedas estables y la emisión de una libra digital, creando una incertidumbre operativa que podría alejar a las empresas del Reino Unido.

El caso de Deribit, un intercambio de derivados de criptomonedas, ilustra esta problemática. Fry menciona que si se hubiera tenido claridad regulatoria sobre el staking de criptomonedas, es posible que Deribit no hubiera decidido trasladarse a otro país. Este tipo de decisiones han costado al gobierno británico cientos de millones en ingresos fiscales, evidenciando la urgencia de una regulación más clara y rápida. En este sentido, la FCA ha intentado presentar un enfoque positivo, argumentando que su régimen regulatorio está abierto para negocios, aunque muchos en la industria consideran que el ritmo es demasiado lento.

La frustración en el sector privado se ha intensificado debido a la cautela del Banco de Inglaterra respecto a las criptomonedas. Mientras las empresas presionan por una integración rápida, las restricciones del banco central sobre las monedas estables han creado un embotellamiento regulatorio significativo. La FCA, atrapada entre las prioridades políticas de Downing Street y la vigilancia del Banco de Inglaterra sobre la estabilidad monetaria, ha optado por enfatizar sus entornos de prueba controlados en lugar de expresar públicamente sus frustraciones operativas.

A medida que se acerca la fecha de implementación de las regulaciones en octubre de 2027, el tiempo corre para que el Reino Unido no pierda su competitividad en el sector de activos digitales. Si los reguladores no actúan con agilidad, la liquidez podría trasladarse a jurisdicciones más favorables, donde las transacciones se realicen utilizando monedas estables respaldadas por el dólar estadounidense. Fry advierte que esto podría llevar a una 'dolarización' de las transacciones, lo que representaría un desafío significativo para la economía británica y su posición en el mercado global de criptomonedas.