La tasa de jóvenes en España que ni estudian ni trabajan, conocidos como 'ninis', ha alcanzado un nuevo mínimo histórico del 11,5% en 2025, según datos de Eurostat. Esta cifra representa una disminución de medio punto respecto al año anterior y se encuentra a solo medio punto del promedio de la Unión Europea, que es del 11%. Este descenso es significativo, considerando que durante la Gran Recesión, España llegó a registrar una tasa de ninis del 22,5%, lo que refleja una mejora notable en el contexto laboral juvenil.

La reducción en la tasa de ninis se atribuye a varios factores, entre ellos la caída del desempleo juvenil, que actualmente se sitúa en torno al 24%, y el descenso en el abandono escolar, que se ha reducido al 12,8% en 2025. Estos datos son alentadores, ya que indican que cada vez más jóvenes están accediendo a la educación y al mercado laboral. En comparación, durante la crisis de 2008, el desempleo juvenil superaba el 50%, lo que dejó a una generación sin oportunidades. La mejora en la situación económica ha permitido que el porcentaje de ninis disminuya de manera constante desde el 17,3% registrado durante la pandemia.

A pesar de estos avances, España aún enfrenta desafíos significativos en su mercado laboral. La tasa de paro juvenil sigue siendo alta en comparación con otros grupos de edad, con un 24,1% entre los jóvenes de 25 años o menos, en contraste con el 9,1% de aquellos mayores de 25 años. Además, el mercado laboral se caracteriza por una alta temporalidad, donde el 33,7% de los jóvenes tiene un contrato temporal, una mejora respecto al 55,4% antes de la reforma laboral, pero que aún refleja una precariedad laboral considerable.

Desde la perspectiva de los inversores, la mejora en la tasa de ninis podría ser un indicativo de un mercado laboral más dinámico, lo que podría traducirse en un aumento del consumo y, por ende, en un crecimiento económico sostenido. Sin embargo, es crucial tener en cuenta que la calidad de los empleos sigue siendo un problema, con salarios bajos y condiciones laborales precarias que podrían limitar el potencial de crecimiento a largo plazo. Las políticas implementadas para combatir el abandono escolar y fomentar la formación profesional parecen estar dando resultados, pero es necesario seguir monitoreando la efectividad de estas medidas.

En el futuro, se espera que la tasa de ninis continúe convergiendo hacia la media europea si se mantienen las tendencias actuales en el empleo juvenil y las políticas educativas. Sin embargo, los expertos advierten que es fundamental no solo enfocarse en las cifras agregadas, sino también en las condiciones en las que los jóvenes están trabajando y estudiando. La situación de las mujeres jóvenes, que enfrentan mayores tasas de desempleo y dificultades en su carrera profesional, también requiere atención. La aprobación de leyes para mejorar las condiciones laborales de los jóvenes, como el estatuto del becario, será un aspecto a seguir en los próximos meses.