La música brasileña enfrenta un desafío crucial para expandir su presencia en el mercado internacional, según Will Page, ex-economista jefe de Spotify. Durante su intervención en el Latin Rio, Page destacó que, a pesar de la riqueza cultural y el reconocimiento interno del Brasil, el país aún exporta menos música de la que podría. La clave radica en transformar esta fuerza cultural en una circulación internacional efectiva, lo que implica una mejor coordinación entre artistas, sellos discográficos, plataformas digitales y políticas públicas.

Page enfatiza que el Brasil no necesita cambiar su idioma ni imitar otros géneros musicales para ganar terreno en el ámbito global. En su opinión, el país cuenta con un repertorio musical sólido y un mercado interno vibrante, pero carece de una estrategia coordinada que permita llevar sus artistas y su música a otros mercados. A pesar de que el streaming ha facilitado la difusión de la música latinoamericana, la consolidación de una carrera internacional requiere de una infraestructura más robusta, que incluya giras, festivales y colaboraciones.

El economista también señala que, aunque el streaming ha creado una escala sin precedentes, ha reducido el valor percibido de la música grabada. Esto ha llevado a que los ingresos de la industria se concentren en eventos en vivo, donde los precios de las entradas han aumentado significativamente. Por ejemplo, un asistente a un concierto puede gastar lo que equivaldría a un año de suscripción a un servicio de streaming en solo unas horas de entretenimiento. Esto resalta la importancia de los shows en vivo como un pilar central de la estrategia de monetización de la música.

Las implicancias para el inversor son claras: el potencial de la música brasileña podría traducirse en oportunidades de negocio significativas si se logra una mejor coordinación y apoyo institucional. La falta de una estrategia clara para la exportación cultural puede limitar el crecimiento de este sector, que ya ha demostrado ser un activo económico en otros países. Page plantea que Brasil podría convertirse en un líder en la exportación de música, similar a lo que han logrado Estados Unidos, Reino Unido, Suecia y Corea del Sur.

Mirando hacia el futuro, es esencial que Brasil desarrolle un enfoque más estructurado para la promoción de su música en el extranjero. Esto incluye la utilización de datos para identificar mercados potenciales y la implementación de políticas públicas que faciliten las giras internacionales. La próxima conferencia Latin Rio, que se llevará a cabo del 18 al 20 de mayo, será un punto de encuentro clave para discutir estas estrategias y fomentar la colaboración entre los diferentes actores de la industria musical.