- Guyana produce actualmente 900 mil barriles diarios de petróleo, con proyecciones de alcanzar 1,7 millones para 2030.
- El PBI per cápita de Guyana ha aumentado de US$5.640 en 2015 a más de US$33.000 en 2024.
- El acuerdo petrolero de 2016 establece una regalía del 2%, significativamente inferior a la de otros países productores.
- El 48,3% de la población guyanesa vive en condiciones de pobreza, según datos de 2019, sin actualizaciones recientes.
- El Fondo Soberano Petrolero creado en 2019 busca gestionar las regalías, pero ha enfrentado críticas por falta de supervisión.
Guyana ha experimentado un notable auge en su producción de petróleo, alcanzando actualmente los 900 mil barriles diarios. Este crecimiento se debe principalmente a los descubrimientos realizados por ExxonMobil en el bloque Stabroek, donde se estima que hay alrededor de 11.000 millones de barriles equivalentes de petróleo recuperable. Desde el inicio de la producción en 2019, el país ha visto un aumento constante en su producción, y se espera que esta cifra se eleve a 1,7 millones de barriles diarios para 2030, gracias a la entrada en producción de nuevos yacimientos.
El impacto económico de este boom petrolero ha sido significativo. El Producto Bruto Interno (PBI) per cápita de Guyana ha pasado de US$5.640 en 2015 a más de US$33.000 en 2024, colocándolo en niveles comparables a países desarrollados como Italia y Corea del Sur. Sin embargo, a pesar de este crecimiento, el país enfrenta un dilema: gran parte de las ganancias generadas por la producción de petróleo se transfieren al exterior, y el Estado captura solo una pequeña porción de la renta debido a un acuerdo de reparto de ingresos considerado desfavorable.
El acuerdo petrolero firmado en 2016 entre el gobierno de Guyana y ExxonMobil, junto con sus socios Hess Corporation y CNOOC, establece que el país recibe solo un 2% de regalías sobre la producción bruta. Este porcentaje es considerablemente bajo en comparación con otros países productores de petróleo, como Brasil, que cobra entre un 5% y un 15%. Además, el consorcio puede retener hasta el 75% de la producción restante para recuperar costos, lo que limita aún más los ingresos que recibe el Estado guyanés.
A pesar de la bonanza petrolera, la pobreza sigue siendo un problema significativo en Guyana. Las últimas cifras disponibles, de 2019, indican que el 48,3% de la población vive en condiciones de pobreza. Sin embargo, el gobierno no ha actualizado estos datos, lo que ha llevado a críticas sobre la falta de transparencia y la distribución desigual de la riqueza generada por el petróleo. La creación de un Fondo Soberano Petrolero en 2019 busca gestionar las regalías y las ganancias del petróleo, pero su efectividad ha sido cuestionada debido a reformas que han debilitado los mecanismos de supervisión.
En el contexto regional, el desarrollo del sector petrolero en Guyana podría tener implicaciones para Argentina, especialmente en términos de inversión y desarrollo de infraestructura. La comparación con el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) propuesto por el gobierno argentino es inevitable, ya que ambos buscan atraer inversiones en sectores extractivos. A medida que Guyana continúa expandiendo su producción, será crucial observar cómo el país maneja sus recursos y si logra traducir esta riqueza en beneficios tangibles para su población en el futuro.
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