El Pentágono ha realizado la mayor orden de drones en la historia de Estados Unidos, solicitando 30,000 drones de ataque unidireccionales con planes de aumentar a más de 300,000 para principios de 2028. Sin embargo, este ambicioso programa enfrenta un desafío crítico: cada uno de estos drones depende de imanes de tierras raras, y aproximadamente el 98% de estos imanes son fabricados en China, según Goldman Sachs. Esto plantea una vulnerabilidad significativa para la defensa estadounidense, ya que una acción de Pekín podría paralizar las capacidades militares de varias naciones occidentales.

La dependencia de China en la producción de imanes de tierras raras se ha vuelto un tema de preocupación creciente, especialmente tras la guerra en Ucrania, donde los drones han cambiado la dinámica del combate moderno. En 2024, Ucrania fabricó más de 1.2 millones de drones, todos alimentados por imanes provenientes de China. Esta situación ha llevado al Pentágono a adoptar una postura más agresiva hacia la producción de drones, reflejada en la firma de la orden ejecutiva "Desatando la Dominancia de Drones Americanos" por parte del presidente Trump en junio, que busca aumentar la producción tanto en el sector militar como en el comercial.

A pesar de la inversión de miles de millones de dólares en la producción de drones, la cuestión de la cadena de suministro de imanes de tierras raras sigue sin resolverse. Actualmente, al menos 80,000 componentes en 1,900 sistemas de armas de EE. UU. dependen de tierras raras provenientes de China, lo que incluye motores de drones, sistemas de guía y sensores. Este hecho resalta la fragilidad de la cadena de suministro y la necesidad urgente de diversificar las fuentes de estos materiales críticos.

En este contexto, la empresa REalloys ha desarrollado una cadena de suministro completamente no china para tierras raras en América del Norte, desde la extracción de metales hasta la producción de aleaciones y materiales listos para imanes. Con una inversión significativa y un enfoque en la innovación tecnológica, REalloys se posiciona como un actor clave para satisfacer la demanda de imanes de tierras raras pesadas, que son esenciales para aplicaciones militares. La compañía ha asegurado un acuerdo exclusivo que cubre el 80% de la producción de una planta de procesamiento de tierras raras en Saskatchewan, Canadá.

A medida que el Pentágono se prepara para establecer nuevas reglas de adquisición en 2027, que prohibirán el uso de tierras raras de origen chino en la cadena de suministro de defensa de EE. UU., la presión sobre empresas como REalloys aumentará. La necesidad de cumplir con estas nuevas regulaciones podría crear oportunidades significativas para los proveedores no chinos de tierras raras, lo que podría impactar en la dinámica del mercado global de defensa y tecnología. Los inversores deben estar atentos a cómo se desarrollan estas regulaciones y a la capacidad de REalloys para escalar su producción en los próximos años, especialmente con el objetivo de convertirse en el mayor productor occidental de disprosio y terbio, elementos clave para la fabricación de imanes militares.