China ha superado a todo el resto del mundo en inversión en energía limpia, destinando más de $500 mil millones en los últimos años, según un informe de Atlas Public Policy. Este monto representa más de la mitad del total global de $1.1 billones invertidos en tecnologías limpias entre 2019 y 2025. En contraste, Estados Unidos, la economía más grande del mundo, solo ha recibido $236 mil millones, lo que pone de manifiesto la dependencia de este país de la inversión extranjera para su sector manufacturero.

El informe destaca que una parte significativa de la inversión china, aproximadamente $136 mil millones, se ha utilizado para financiar fábricas de tecnología limpia en otros países. Esto no solo refleja la estrategia de China para ingresar a nuevos mercados, sino también su intención de eludir barreras comerciales. Este enfoque ha permitido a las empresas chinas dominar la producción de tecnologías como paneles solares y baterías de iones de litio, ofreciendo precios mucho más competitivos que sus rivales.

La creciente concentración de la cadena de suministro de energía limpia en manos chinas plantea preocupaciones geopolíticas y de seguridad energética. A medida que el mundo enfrenta una crisis energética, exacerbada por el conflicto en Irán, China se encuentra en una posición privilegiada para beneficiarse. La economía china no solo está mejor preparada para resistir la crisis de suministro, sino que también podría salir fortalecida, ya que el aumento de los precios del gas y las preocupaciones sobre el suministro energético impulsan la adopción de energías renovables a nivel global.

Para los inversores, este panorama presenta oportunidades y riesgos. La dominación china en el sector de energías limpias puede traducirse en un aumento en las exportaciones chinas, lo que podría afectar a los mercados de materias primas y a las empresas que dependen de tecnologías limpias. Además, el informe de un think tank europeo advierte sobre el riesgo de una respuesta hostil de Estados Unidos hacia los países que adopten tecnologías limpias chinas, lo que podría generar tensiones comerciales adicionales.

A futuro, es crucial observar cómo se desarrollan las relaciones comerciales entre China y otras naciones, especialmente en el contexto de la creciente competencia en el sector de energías limpias. La situación en Medio Oriente y las políticas energéticas de Estados Unidos también serán factores determinantes que influirán en el mercado global de energía. Eventos como la próxima cumbre climática y las decisiones de inversión en energías renovables en América Latina, incluida Argentina, serán claves para entender el rumbo de este sector en los próximos años.