Después de años de restricciones y demoras en el sector energético, México está experimentando un renacer en su capacidad de energías renovables. La presidenta Claudia Sheinbaum ha impulsado una reforma energética que permite una mayor participación del sector privado, lo que ha llevado a un compromiso de inversión de $4.75 mil millones para desarrollar 20 proyectos de energía renovable en 11 estados del país. Estos proyectos, que incluyen 15 plantas solares y cinco parques eólicos, agregarán 3.32 GW de capacidad de generación eléctrica y 1.48 GW de capacidad de almacenamiento, lo que representa un avance significativo hacia los objetivos de energía limpia del país.

La reforma energética, anunciada en marzo de 2025, establece que al menos el 54% de la electricidad de la red nacional debe ser generada por la Comisión Federal de Electricidad (CFE), mientras que el 46% restante está disponible para productores privados. Esta medida marca un cambio radical respecto a la política de nacionalización de la energía del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, que había sido criticada por su enfoque en los combustibles fósiles y su resistencia a la inversión privada. Con la nueva reforma, se espera que la capacidad de generación de energía renovable en México aumente del 22% actual al 40% para 2030.

El interés por el mercado mexicano se ha evidenciado en la respuesta a las convocatorias de proyectos. En la primera llamada, se recibieron 98 propuestas, de las cuales 20 fueron aprobadas. La segunda convocatoria, lanzada en febrero, atrajo 60 propuestas que superan en seis veces la capacidad requerida, lo que indica un alto nivel de interés de desarrolladores internacionales. Empresas como Invenergy y AES están entre los participantes, lo que sugiere que México se está posicionando como un destino atractivo para la inversión en energía renovable en la región.

Desde una perspectiva de inversión, el auge de las energías renovables en México podría tener implicaciones significativas para los mercados de la región. La inversión en infraestructura energética no solo contribuirá a la sostenibilidad ambiental, sino que también podría generar empleos y estimular el crecimiento económico. Además, el aumento en la capacidad de generación renovable podría ayudar a estabilizar los precios de la energía en el país, lo que podría ser beneficioso para los consumidores y las empresas. Sin embargo, los inversores deben estar atentos a cómo se implementarán estas reformas y si se cumplirán los plazos establecidos para la construcción de los proyectos.

A futuro, se espera que el gobierno de Sheinbaum organice otra licitación de energía renovable en junio, lo que podría abrir aún más oportunidades para el sector privado. La colaboración entre México y Canadá en temas de sostenibilidad y energía limpia también podría fortalecer el entorno de inversión en la región. Con el Plan de Acción México-Canadá 2026-2028, ambos países buscan fomentar la cooperación en iniciativas de energía renovable y desarrollo sostenible, lo que podría influir en el flujo de inversión en el sector energético mexicano en los próximos años.