El fenómeno de El Niño se está consolidando con una probabilidad del 82% de que sus efectos se sientan en Colombia a partir de mayo, según el Ideam. Este evento climático, que podría ser el más intenso desde que se tienen registros, está avanzando más rápido de lo esperado en el océano Pacífico. Las proyecciones indican que la probabilidad de que se presente un fenómeno fuerte o muy fuerte podría alcanzar un 96% hacia finales del año, lo que genera preocupación en sectores clave como la agricultura y la pesca.

Las condiciones climáticas ya están mostrando efectos visibles, con un aumento alarmante en las alertas por incendios forestales en Colombia, que pasaron de siete a 90 en solo dos semanas de mayo. Las temperaturas en varias regiones, como la Caribe y la Andina, han superado los promedios históricos, alcanzando cifras récord. Por ejemplo, Valledupar registró 38,4 °C y Santa Marta 37,2 °C. Este aumento de temperatura está exacerbando la sequía en el país, lo que podría tener repercusiones significativas en la producción agrícola.

Históricamente, El Niño ha tenido un impacto negativo en el PIB del sector agropecuario colombiano, que tiende a crecer 0,5 puntos porcentuales menos durante estos fenómenos. En un escenario sin El Niño, el PIB agropecuario podría aumentar a un ritmo del 2,5%, mientras que con el fenómeno, se reduce a un 2%. Además, el subsector pesquero es uno de los más afectados, con un crecimiento que podría caer de 5,4% a solo 1,1%. Esto se traduce en un aumento de la inflación de alimentos, que históricamente ha subido de 7,7% a 8,9% durante la presencia de El Niño.

La posibilidad de un "Súper El Niño" también ha aumentado, con proyecciones que indican que podría ser el más fuerte desde 1997. Esto podría tener efectos globales, y en Colombia, el sector agrícola sería el más golpeado. Los cultivos de arroz, plátano y caña de azúcar son particularmente vulnerables, y la oferta de leche también podría verse afectada. La combinación de sequía y altas temperaturas podría llevar a un aumento significativo en los precios de los alimentos, lo que presionaría aún más la inflación en el país.

A medida que se avanza hacia el segundo semestre del año, es crucial monitorear las condiciones climáticas y sus efectos en la producción agrícola y la inflación. Se espera que la sequía se intensifique durante los meses de junio, julio y agosto, lo que podría agravar la situación económica en Colombia y en la región. Los inversores deben estar atentos a las proyecciones del Ideam y otros organismos meteorológicos, así como a las políticas del gobierno para mitigar los efectos de este fenómeno climático.