La economía colombiana creció un 2,2% en el primer trimestre de 2026, según el reporte del Dane. Esta cifra es inferior al 2,5% registrado en el mismo periodo del año anterior, lo que ha generado preocupación en diversos sectores económicos. Bruce Mac Master, presidente de la Andi, destacó que este crecimiento no solo está por debajo de las expectativas, sino que también refleja un estancamiento en comparación con el crecimiento histórico del país, que solía estar en torno al 4% o más.

El crecimiento del PIB fue impulsado principalmente por el sector de administración pública y defensa, salud y educación, que crecieron un 5,7%. Sin embargo, otros sectores clave como la construcción y la agricultura mostraron resultados negativos, con caídas del 5,4% y 1,4% respectivamente. Este contraste sugiere un desbalance en la economía, donde el crecimiento se concentra en áreas menos productivas, mientras que sectores fundamentales para el desarrollo económico están en declive.

Desde la perspectiva del gasto, el consumo final creció un 3,4%, pero la formación bruta de capital, un indicador crucial de inversión, cayó un 3%. Esto es alarmante, ya que la inversión es esencial para el crecimiento sostenido a largo plazo. El aumento del consumo del gobierno en un 7,8% también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad fiscal, dado que el déficit fiscal se sitúa en alrededor del 7% y las tasas de interés de los TES alcanzan el 14% para financiar este gasto.

Las implicancias para los inversores son significativas. La caída en la inversión y el estancamiento del crecimiento sugieren que Colombia podría estar perdiendo atractivo como destino de inversión en comparación con otros países de la región, como Brasil, que ha mostrado un crecimiento más robusto. La falta de una estrategia clara de crecimiento por parte del próximo gobierno podría agravar esta situación, lo que podría llevar a una mayor fuga de capitales y a un debilitamiento del peso colombiano frente al dólar.

A medida que se desarrollan encuentros entre ministros y viceministros de 20 países hasta el 15 de mayo para definir financiamiento, será crucial observar cómo Colombia se posiciona en este contexto regional. La necesidad de una propuesta clara de crecimiento es urgente, y los próximos meses serán decisivos para establecer la dirección económica del país. Los inversores deben estar atentos a las políticas que se implementen y a cómo estas podrían influir en la confianza del mercado y en la recuperación económica del país.