La reciente decisión del gobierno brasileño de eliminar el impuesto de importación del 20% para compras internacionales de hasta 50 dólares ha encendido las alarmas en el sector minorista local. André Farber, CEO de Riachuelo (RIAA3), ha expresado su preocupación sobre cómo esta medida podría beneficiar a plataformas asiáticas como Shein y Shopee, que ya están ganando terreno en el mercado brasileño. La eliminación de este tributo no solo representa una ventaja competitiva para estas empresas extranjeras, sino que también pone en riesgo a la industria textil nacional, que enfrenta costos de producción y carga tributaria significativamente más altos.

El contexto de esta situación es crítico. Antes de la implementación de la tasa en 2024, Brasil recibía más de 18 millones de encomiendas internacionales de bajo valor al mes. Sin embargo, tras la introducción del impuesto, este número se redujo a aproximadamente 11 millones. A pesar de esto, la cifra ha ido recuperándose lentamente, alcanzando entre 15 y 17 millones mensuales gracias a los subsidios que ofrecen las plataformas asiáticas y a mejoras logísticas. Con la eliminación del impuesto, se espera que este crecimiento se acelere, especialmente en categorías como vestuario y artículos para el hogar.

Farber también subrayó que la industria textil brasileña es la única cadena completa en Occidente, que genera alrededor de 18 millones de empleos y alberga cerca de 1,9 millones de pequeñas y medianas empresas. La eliminación de la tarifa no solo podría amenazar la supervivencia de estas empresas, sino que también podría afectar el empleo en un sector que es fundamental para la economía nacional. La competencia desigual se vuelve evidente cuando las empresas locales deben lidiar con altos costos de producción y una carga tributaria que incluye un 35% de impuesto de importación y un 11,25% de PIS/Cofins.

La crítica a esta medida no se limita a Riachuelo. Lojas Renner (LREN3) también ha manifestado su descontento, argumentando que la eliminación del impuesto amplía el desequilibrio tributario entre las empresas que operan en Brasil y las plataformas extranjeras. Renner sostiene que todos los actores del mercado nacional deberían cumplir con las mismas regulaciones tributarias para garantizar condiciones de competencia equitativas. Esta situación plantea un dilema para los consumidores, quienes buscan precios accesibles, pero que a largo plazo podrían ver afectada la oferta local y, por ende, el empleo.

Desde una perspectiva más amplia, el análisis del BTG Pactual indica que la eliminación de la tarifa podría restaurar parte de la ventaja que históricamente han disfrutado las plataformas de comercio transfronterizo. Aunque estas empresas aún enfrentan desafíos como la logística compleja y la volatilidad cambiaria, la eliminación del impuesto podría hacer que los productos importados sean aún más atractivos para los consumidores brasileños. Para los inversores en el sector minorista, esto representa un riesgo significativo, especialmente para aquellas empresas que dependen de un consumidor de ingresos medios y bajos, quienes podrían tener menos capacidad para absorber aumentos de precios en un entorno de competencia desleal.

A medida que se desarrolla esta situación, es crucial monitorear cómo las empresas locales se adaptan a este nuevo entorno. La discusión sobre la 'tasa de blusinhas' ha cobrado fuerza en el contexto del tercer mandato del presidente Lula, y se espera que continúe siendo un tema central en las políticas económicas del país. Los próximos meses serán determinantes para evaluar el impacto real de esta medida en el comercio minorista y en la industria textil brasileña, así como su repercusión en el empleo y la economía en general.