Los principales índices de acciones de Nueva York cerraron en descenso este viernes, marcando una corrección tras una serie de récords alcanzados en días anteriores. El índice Dow Jones cayó un 1,07%, cerrando en 49.526,11 puntos, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq retrocedieron un 1,24% y un 1,54%, respectivamente. Este movimiento se produce en un contexto de aumento en los rendimientos de los bonos del Tesoro y un incremento en los precios del petróleo, lo que ha generado preocupación entre los inversores.

La caída en las bolsas se produce en medio de un clima de cautela, exacerbado por el estancamiento en las negociaciones diplomáticas en el Medio Oriente. La reciente visita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a China no logró avances significativos en la resolución de conflictos, lo que ha mantenido la incertidumbre en los mercados. Además, el cierre del Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte de petróleo, añade un nivel adicional de riesgo geopolítico que afecta la confianza de los inversores.

En términos de sectores, la mayoría de las áreas de la bolsa terminaron en negativo, a excepción del sector energético, que experimentó un aumento del 2,32% gracias al alza en los precios del petróleo. Sin embargo, sectores que habían liderado el rally en días anteriores, como tecnología y comunicación, vieron caídas significativas. Las acciones de empresas como Intel, Micron Technology, AMD y Nvidia sufrieron pérdidas de hasta un 6,62%, lo que refleja una corrección en un sector que había estado en auge.

Desde UBS GWM, se mantiene una perspectiva positiva sobre las acciones estadounidenses, destacando que tendencias estructurales como la inteligencia artificial y la electrificación continuarán impulsando el crecimiento a largo plazo. Sin embargo, los analistas advierten que el reciente rally ha sido demasiado rápido y que la consolidación actual no es sorprendente, especialmente en un entorno donde la inflación se mantiene elevada y la incertidumbre geopolítica persiste.

Los datos recientes de inflación han llevado a los inversores a ajustar sus expectativas respecto a posibles recortes de tasas por parte de la Reserva Federal (Fed) en el corto plazo. Economistas de Goldman Sachs señalan que, con la economía estadounidense mostrando una resiliencia inesperada y la inflación probablemente elevada, el margen para flexibilización monetaria es limitado. Esto podría influir en la dirección de los mercados en las próximas semanas, especialmente si no hay mejoras claras en la situación del petróleo o en el conflicto en el Medio Oriente.