La inflación en Argentina durante abril se situó en 2,6%, marcando una desaceleración significativa tras diez meses de aumentos constantes. Este dato fue celebrado por el presidente Javier Milei, quien, sin embargo, subrayó que su satisfacción no se completará hasta que la inflación alcance el cero. La cifra de abril representa una baja respecto al 3,4% de marzo y se encuentra dentro del rango proyectado por el equipo económico y analistas privados, que esperaban un incremento entre 2,4% y 2,8%. En términos anuales, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumula un aumento del 32,4%, y en lo que va de 2026, el incremento es del 12,3%.

Milei, en una entrevista reciente, enfatizó que tanto él como su ministro de Economía, Luis Caputo, tienen una aversión profunda hacia la inflación y recordaron que en otros países, controlar la inflación ha llevado entre 7 y 12 años. Caputo destacó que la variación del IPC en abril fue la más baja en cinco meses y que la inflación núcleo, que excluye precios estacionales y regulados, no había registrado un valor tan bajo desde octubre del año pasado. Además, la Canasta Básica Alimentaria experimentó un aumento del 1,1%, el menor desde agosto de 2025, mientras que la Canasta Básica Total subió un 2,5%.

El desglose de los datos del Indec revela que los precios regulados lideraron el aumento mensual con un incremento del 4,7%, impulsado principalmente por el transporte y la electricidad. La educación ocupó el segundo lugar con un aumento del 4,2%. En contraste, los alimentos y bebidas no alcohólicas solo subieron un 1,5%, y recreación y cultura, un 1,0%. La inflación núcleo, que se considera un indicador más estable, subió un 2,3%, siendo los alquileres, los servicios del hogar y el consumo en restaurantes los principales responsables de este aumento.

Milei también atribuyó la aceleración inflacionaria del segundo semestre de 2025 a un supuesto "ataque especulativo sobre la moneda" que buscaba desestabilizar su programa económico tras las elecciones porteñas. Afirmó que el Congreso aprobó más de 40 leyes que afectaron el equilibrio fiscal y que, antes de las elecciones legislativas nacionales, la caída de la demanda de pesos y activos argentinos provocó una corrida cambiaria que alcanzó el 50% del M2. Este fenómeno es inédito en la historia argentina, según el presidente.

Con la recuperación de la demanda de dinero, Milei indicó que las tasas de interés han disminuido de un 200% a un 22%. Además, el tipo de cambio podría haber alcanzado los $1.100 si el Banco Central no hubiera intervenido comprando USD 8.000 millones. El gobierno estima que, una vez disipados los efectos del aumento de la carne, el ajuste estacional de la educación en marzo y el encarecimiento de combustibles por el conflicto en Medio Oriente, la inflación podría converger hacia el 1% mensual para finales de mayo. Este objetivo es crucial para la administración de Milei, que busca estabilizar la economía y recuperar la confianza de los inversores.

En el contexto regional, la inflación en Brasil se mantiene en niveles elevados, lo que podría influir en las decisiones de política económica en Argentina. La interconexión entre ambas economías es significativa, y cualquier cambio en la política monetaria brasileña podría tener repercusiones en el tipo de cambio y en la inflación argentina. Los inversores deben estar atentos a las próximas decisiones del Banco Central argentino y a los resultados de las elecciones legislativas, que podrían afectar la dirección de la política económica en el país.