El mercado de previdencia privada en Brasil enfrenta un año complicado tras un 2025 marcado por una caída drástica en la captación líquida, que se situó en apenas R$ 4 mil millones, lo que representa una disminución del 93,5% en comparación con el año anterior. Esta situación ha generado un clima de incertidumbre en el sector, especialmente tras la implementación de un nuevo impuesto sobre operaciones financieras (IOF) que afecta a los planes VGBL, que constituyen el 88% del mercado. Aunque en los primeros meses de 2026 se observó un aumento del 52,4% en la captación líquida en comparación con el mismo periodo del año anterior, este incremento se debió principalmente a una reducción en los rescates, no a un aumento en la captación bruta, que cayó un 9,5% en el mismo periodo.

Desde la introducción del IOF, que ahora se aplica a inversiones superiores a R$ 600 mil por CPF, el sector ha experimentado un cambio significativo. La tributación ha alejado a muchos inversores, tanto a aquellos que superan el umbral de R$ 600 mil como a los que realizan aportes menores, generando una sensación de inseguridad regulatoria. Edson Franco, presidente de la Federación Nacional de Previdencia Privada y Vida (FenaPrevi), señala que la captación líquida ha llegado a ser negativa, un fenómeno inédito en el sector. Esto ha llevado a las aseguradoras a intensificar sus esfuerzos para atraer nuevos participantes y mantener a los existentes.

A pesar de la adversidad, algunas compañías han reportado resultados positivos. Brasilprev, que controla el 26,5% del mercado de previdencia abierta, ha visto una reducción en los rescates de sus planes VGBL, lo que ha contribuido a una mejora en su captación líquida. La empresa ha reforzado su comunicación con los clientes a través de su red de distribución, buscando incentivar a los inversores a mantener sus aportes. Sin embargo, la incertidumbre persiste, y las proyecciones para 2026 no son optimistas, con estimaciones de captación bruta que podrían oscilar entre R$ 60 mil millones y R$ 80 mil millones, lo que aún estaría muy por debajo de los niveles históricos.

La situación actual también ha llevado a las aseguradoras a replantear sus estrategias. Empresas como Bradesco y SulAmérica están enfocándose en la educación financiera y en la promoción de planes de previdencia como herramientas de planificación a largo plazo. Rafael Barroso de Bradesco Seguros menciona que, a pesar de los desafíos, el VGBL sigue siendo relevante como instrumento de acumulación de capital y planificación sucesoria. La clave para el futuro será la adaptación del mercado a las nuevas reglas y la capacidad de las empresas para atraer a un público más amplio, dado que actualmente solo el 9% de la población brasileña mayor de 18 años tiene un plan de previdencia.

Mirando hacia adelante, el sector de previdencia privada en Brasil deberá enfrentar la continua presión del IOF y la necesidad de recuperar la confianza de los inversores. Las aseguradoras están trabajando para diversificar sus ofertas y mejorar la captación de clientes, especialmente en el segmento de planes PGBL, que no están sujetos a la misma tributación que los VGBL. La dinámica del mercado podría cambiar si las empresas logran educar a los consumidores sobre las ventajas de los planes de previdencia y si se implementan estrategias efectivas para mitigar los efectos negativos del impuesto. Sin embargo, el camino hacia la recuperación será largo y lleno de desafíos, y el desempeño del sector en 2026 podría no diferir mucho del de 2025.