Durante la apertura de la nueva edición de A Todo Trigo en Mar del Plata, Fernando Rivara, presidente de la Federación de Acopiadores de Granos, planteó la necesidad urgente de una reforma fiscal en el sector agropecuario. Rivara enfatizó la importancia de eliminar gradualmente las retenciones, actualizar la ley de semillas y adherir al tratado UPOV 91, que otorga mayor protección a los derechos de los obtentores. En su discurso, criticó el actual esquema tributario y la falta de infraestructura, advirtiendo sobre los riesgos asociados al trigo HB4, un cultivo tolerante a la sequía aprobado por Bioceres.

El dirigente del agro destacó que la campaña triguera anterior se desarrolló en un contexto favorable, con una cosecha récord de 28 millones de toneladas y una siembra de más de 6,7 millones de hectáreas, impulsadas por la eliminación de la brecha cambiaria y la reducción de los derechos de exportación del 12% al 7,5%. Sin embargo, Rivara advirtió que la nueva campaña se enfrenta a una realidad diferente, donde la falta de previsibilidad y el esquema tributario actual amenazan la competitividad del sector. Propuso una reforma fiscal que elimine impuestos distorsivos como Ingresos Brutos y el impuesto al cheque, y que garantice igualdad tributaria entre los actores económicos.

Uno de los puntos centrales del discurso fue la crítica a la dinámica de los derechos de exportación, que ha generado “ganadores y perdedores sin merecerlo”. Rivara argumentó que el campo no puede seguir siendo la variable de ajuste a las necesidades cambiarias del país. A pesar de esto, defendió una reducción gradual y programada de las retenciones, sugiriendo que, tras la baja aplicada, el sector podría aportar unos 730 millones de dólares más al Estado en comparación con la campaña anterior. Además, recordó que Argentina está obligada a eliminar las retenciones al trigo, maíz y girasol a más tardar el 1° de mayo de 2029, según el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea.

En el ámbito de las semillas, Rivara instó a avanzar en la actualización de la ley y a debatir la adhesión a UPOV 91. Afirmó que los productores deben reconocer la propiedad intelectual, aunque subrayó que las condiciones productivas de Argentina son diferentes a las de países como Estados Unidos o Brasil. También expresó su preocupación por el trigo HB4, señalando que la falta de controles podría poner en riesgo los mercados internacionales, especialmente ante la posibilidad de que una soja HB4 no autorizada afecte las exportaciones.

Por su parte, el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, defendió las medidas implementadas por el gobierno de Javier Milei, destacando la reducción de los derechos de exportación y la eliminación del impuesto PAIS. Iraeta reconoció el reclamo del sector sobre las retenciones, pero defendió el enfoque gradual del gobierno, argumentando que las decisiones tomadas han sido necesarias para estabilizar la macroeconomía. En cuanto a la infraestructura, apuntó a gestiones anteriores como responsables de la falta de inversión en rutas y puentes, y destacó avances en conectividad y digitalización de trámites para el sector agropecuario.

A futuro, el sector agropecuario argentino deberá estar atento a la evolución de las políticas fiscales y tributarias, así como a la implementación de reformas que puedan mejorar la competitividad. La próxima campaña de siembra de trigo será un momento clave para evaluar el impacto de las decisiones actuales y la respuesta del mercado. La invitación de Iraeta a los productores a aumentar el área sembrada podría ser un indicativo de la confianza del gobierno en la recuperación del sector, siempre y cuando se logren implementar las reformas necesarias para garantizar la previsibilidad y la competitividad del agro argentino.