La empresa brasileña Copersucar, líder en la comercialización de azúcar y etanol, ha anunciado que planea que todas sus 42 usinas asociadas produzcan biometano en un plazo de diez años. Tomás Manzano, presidente ejecutivo de la compañía, destacó que esta iniciativa responde a una creciente demanda por biocombustibles, impulsada en parte por el aumento de los precios del petróleo debido a la guerra en Irán. Este biometano, que se genera a partir de residuos de caña de azúcar, es considerado más económico y menos contaminante que los combustibles fósiles tradicionales.

La producción de biometano se enmarca dentro de un contexto más amplio de transición hacia energías renovables en Brasil. A pesar de que actualmente solo dos usinas de Copersucar producen este gas renovable, la empresa tiene planes ambiciosos para expandir su capacidad. Manzano mencionó que el biometano podría ser utilizado no solo en el transporte de azúcar, sino también en la agricultura y en la generación de energía, lo que abre un abanico de oportunidades para su uso en diversas industrias.

El proyecto BioRota, presentado recientemente, ya está utilizando biometano en parte de su flota de camiones para el transporte de azúcar hacia el puerto de Santos, el principal punto de exportación de Brasil. Este cambio ha permitido a la empresa reducir costos de transporte entre un 20% y un 30%, un dato relevante dado que el 40% del azúcar transportado a Santos aún se realiza por carretera. La implementación de biometano en los camiones ha demostrado ser efectiva, con un 14% de la flota actual ya utilizando este combustible renovable.

Desde el punto de vista financiero, la producción de biometano no solo representa una reducción de costos, sino también una significativa disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero, que pueden reducirse hasta en un 90% en comparación con el diésel. Esto no solo es beneficioso para el medio ambiente, sino que también puede mejorar la imagen corporativa de Copersucar, alineándose con las tendencias globales hacia la sostenibilidad y la reducción de la huella de carbono. Además, el crecimiento proyectado en la producción de biometano en Brasil podría más que triplicarse para 2027, lo que representa una oportunidad de inversión considerable en el sector de biocombustibles.

A futuro, los inversores deben estar atentos a la implementación de mandatos obligatorios que fomenten el uso de biometano, como los establecidos en la ley del Combustible del Futuro, que comenzará con un 0,5% de mezcla en el gas natural. Estos mandatos podrían ser el motor de inversión que impulse la expansión de la infraestructura necesaria para el biometano, superando los obstáculos actuales, como la escasez de puntos de abastecimiento. Con el compromiso de Copersucar de realizar entre seis y siete proyectos anuales, el panorama para el biometano en Brasil parece prometedor, lo que podría tener repercusiones en el mercado de combustibles en la región y, potencialmente, en el mercado argentino.