Los precios del petróleo físico han experimentado una caída drástica en las últimas semanas, con algunas primas de carga disminuyendo hasta un 90%. Este fenómeno se debe a una combinación de factores, incluyendo la restricción intencionada de compradores, un aumento en el uso de inventarios y un incremento en el suministro de regiones no afectadas por conflictos. Durante el reciente conflicto en el estrecho de Ormuz, las primas del petróleo físico habían alcanzado niveles récord, impulsadas por la incertidumbre en el suministro. Sin embargo, la reciente estabilización de precios sugiere que el mercado está volviendo a un rango más normal.

En el contexto de la crisis en el Medio Oriente, las primas del petróleo físico habían aumentado considerablemente, alcanzando picos de casi $150 por barril para el crudo Forties del Mar del Norte a mediados de abril. Este aumento fue impulsado por la necesidad de los compradores de asegurar entregas inmediatas de petróleo no proveniente de Oriente Medio. Sin embargo, a medida que la situación geopolítica ha comenzado a estabilizarse, los compradores han optado por retrasar sus compras, lo que ha llevado a una caída en las primas. La referencia Dated Brent, que sirve como indicador físico, se ha establecido solo $0.43 por barril por encima del Brent del mes siguiente, lo que representa una caída de $11.31 por barril en comparación con la semana anterior.

La caída en las primas físicas también se ha visto influenciada por la esperanza de que el conflicto en Irán se resuelva rápidamente. Los compradores han evitado adquirir cargamentos a precios elevados, lo que ha permitido que los inventarios estratégicos y las reservas se utilicen para satisfacer la demanda. Esta estrategia ha amortiguado los picos de precios del petróleo, permitiendo a los compradores beneficiarse de la reducción de las tasas de operación de las refinerías y de la disponibilidad de fuentes de suministro alternativas. Sin embargo, los expertos de Standard Chartered advierten que esta tendencia podría revertirse, ya que la demanda podría aumentar nuevamente una vez que los compradores no puedan posponer sus adquisiciones.

La situación también ha beneficiado a los productores estadounidenses, que han alcanzado un récord de exportaciones de crudo, con 6.4 millones de barriles por día en la semana que finalizó el 24 de abril. Esto representa un aumento significativo en comparación con los niveles anteriores y refleja la creciente demanda internacional, especialmente en Asia y Europa. Los refinadores internacionales están comprando agresivamente petróleo estadounidense para reemplazar los barriles que no pueden obtener del Golfo Pérsico, lo que ha llevado a una disminución de las reservas domésticas en EE. UU. y un aumento en las exportaciones.

A medida que se observa una mayor dependencia del petróleo estadounidense, es probable que los precios del crudo físico vuelvan a aumentar si la producción de las refinerías se reanuda y se agotan las reservas estratégicas. Los inversores deben estar atentos a la evolución de la situación en el Medio Oriente y a cómo esto podría afectar la dinámica de precios en el futuro. La posibilidad de un acuerdo que ponga fin al conflicto podría ser un factor determinante en la dirección de los precios del petróleo en los próximos meses, especialmente con la llegada del verano, que tradicionalmente ve un aumento en la demanda de combustible.