En marzo, Canadá sorprendió al mercado al registrar un superávit comercial de $1.78 mil millones, rompiendo una racha de seis meses de déficits. Este resultado fue impulsado por un aumento del 8.5% en las exportaciones, que alcanzaron los $72.8 mil millones, el segundo nivel más alto en la historia del país. Las exportaciones de energía, en particular, tuvieron un desempeño destacado, con un crecimiento del 15.6% hasta $17.1 mil millones, gracias a un aumento del 33.1% en los precios del petróleo crudo.

El contexto geopolítico actual, marcado por tensiones en Medio Oriente y guerras comerciales, ha generado un clima de incertidumbre para la economía canadiense. Un reciente estudio del Banco de Canadá reveló que el 82% de los participantes identificaron los riesgos geopolíticos como la principal amenaza para el crecimiento económico. En particular, la guerra en Irán ha interrumpido las cadenas de suministro globales, afectando el transporte de petróleo y gas a través del estrecho de Ormuz, lo que repercute en los precios de la energía y, por ende, en la inflación interna.

A pesar de los vientos en contra, el superávit comercial se vio favorecido por un aumento en las exportaciones de productos metálicos, que crecieron un 24% hasta alcanzar un récord de $15.3 mil millones, impulsadas por una demanda creciente de oro como refugio seguro. Sin embargo, las importaciones también mostraron una disminución del 1.6%, lo que sugiere que la economía canadiense está ajustándose a un entorno de menor consumo de bienes importados, lo que podría ser un indicativo de una desaceleración en la actividad económica.

Las tensiones comerciales con Estados Unidos siguen siendo un factor crítico. El 82% de los encuestados en el estudio del Banco de Canadá considera que la reducción de estas tensiones podría ser un catalizador para el crecimiento económico. Las negociaciones en torno al acuerdo CUSMA, que reemplazó al NAFTA, están en un punto crítico, con la administración de Trump debatiendo posibles cambios que podrían afectar significativamente las exportaciones canadienses. Si se implementan aranceles adicionales, esto podría llevar a una recesión en Canadá, dado que el 66.7% de sus exportaciones se dirigen a Estados Unidos.

De cara al futuro, los inversores deben estar atentos a la evolución de los precios del petróleo y a las decisiones políticas en torno a las tarifas comerciales. La proyección de crecimiento del PIB canadiense se ha ajustado a la baja, con un aumento esperado del 1.1% para 2026, lo que refleja un entorno económico más desafiante. Además, el gobierno canadiense ha anunciado la creación del Canada Strong Fund, un fondo soberano que busca invertir en sectores estratégicos, lo que podría ofrecer oportunidades de inversión a los ciudadanos canadienses y potencialmente influir en la economía a largo plazo.