Durante abril, el mercado del oro experimentó un cambio significativo en la tendencia de inversión, con flujos positivos hacia los fondos cotizados en bolsa (ETF) que alcanzaron los 6.600 millones de dólares. Este repunte se produjo a pesar de una tendencia bajista en los precios del metal amarillo en la primera mitad del mes, en un contexto marcado por el aumento de las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán. Después de las salidas de capital de marzo, los inversores globales comenzaron a reanudar sus apuestas en el oro, impulsando los activos bajo gestión de los ETF a 615.000 millones de dólares, un incremento del 1% respecto al mes anterior.

En detalle, los flujos de capital fueron positivos en todas las regiones, con Europa liderando el camino con entradas de 3.700 millones de dólares. Este aumento en la inversión se atribuye a la creciente incertidumbre geopolítica y a la evaluación de los riesgos inflacionarios asociados con un conflicto prolongado en Medio Oriente. A medida que los precios de las acciones locales retrocedían y la postura del Banco de Inglaterra se tornaba menos restrictiva, el interés por el oro se fortalecía, lo que se tradujo en un aumento significativo de las tenencias colectivas de oro en Europa.