- La inflación en México podría cerrar 2026 en 5.5%, según S&P.
- Banxico estima alcanzar su meta del 3% hacia el segundo trimestre de 2027.
- La inflación subyacente se ubicó en 4.26% en abril, acumulando 12 meses por encima del 4%.
- El valor de la canasta alimentaria aumentó un 8.3% anual en abril, afectando a los hogares más pobres.
- El recorte de la tasa de interés a 6.50% marca el final del ciclo de relajación monetaria de Banxico.
La inflación en México se proyecta que cerrará el año 2026 en un 5.5%, según las últimas estimaciones de S&P Global Market Intelligence. Esta cifra es significativamente más alta que la meta del Banco de México (Banxico), que espera alcanzar un 3% hacia el segundo trimestre de 2027. La discrepancia entre estas proyecciones resalta la persistencia de las presiones inflacionarias en el país, lo que podría tener implicaciones importantes para la política monetaria y el costo de vida de los mexicanos.
S&P advierte que es "extremadamente improbable" que la inflación regrese al objetivo del 3% en los próximos 24 meses. En su análisis, la firma anticipa que la inflación general bajará a 4.4% para finales de 2027, pero permanecerá por encima del umbral del 4% hasta principios de 2029. Este escenario se debe a diversas presiones inflacionarias, tanto en los componentes subyacentes como en los no subyacentes, que han mantenido la inflación por encima de niveles deseables.
En abril de 2026, la inflación subyacente se situó en 4.26%, acumulando 12 meses consecutivos por encima del 4%. Este aumento ha sido impulsado por incrementos en impuestos sobre productos como alimentos y tabaco, así como por el aumento de los costos laborales en los servicios. Por otro lado, la inflación no subyacente alcanzó un 5.08% anual, afectada principalmente por el alza en los precios de productos agropecuarios debido a interrupciones en las cadenas de suministro y condiciones climáticas adversas. En particular, los precios de productos agrícolas como el jitomate han visto incrementos significativos, alcanzando un 7.98% en abril.
El reciente recorte de la tasa de interés por parte de Banxico a 6.50% marca el final de un ciclo de relajación monetaria que comenzó en marzo de 2024. Aunque la tasa se considera neutral, la decisión no fue unánime, ya que algunos miembros del banco central expresaron preocupación por la persistencia de la inflación. A pesar de que Banxico mantiene su expectativa de que la inflación converja al 3% en 2027, S&P señala que factores como el aumento de los precios del petróleo, recortes a subsidios energéticos y problemas de seguridad seguirán presionando los precios en México durante varios años más.
Las consecuencias de esta inflación persistente ya están afectando a los hogares más vulnerables. Según datos del Inegi, el valor de la canasta alimentaria, que se utiliza para medir la pobreza extrema, aumentó un 8.3% anual en abril, casi el doble de la inflación general de 4.4%. Esto indica que los sectores más desfavorecidos están sufriendo un impacto desproporcionado por el aumento de precios, lo que podría generar tensiones sociales y económicas en el país. A medida que se aproxima el Mundial de Fútbol de 2026, se anticipa que la demanda de servicios aumentará, lo que podría ejercer aún más presión sobre los precios en sectores como la hotelería y el transporte.
En resumen, la inflación en México se mantiene en niveles elevados, con proyecciones que sugieren que no se alcanzará la meta del 3% en el corto plazo. Los inversores deben estar atentos a cómo estas condiciones inflacionarias podrían influir en la política monetaria y en el costo de vida, especialmente en un contexto donde los hogares más vulnerables ya enfrentan dificultades económicas. Las decisiones futuras de Banxico y los factores externos como el precio del petróleo y el impacto del Mundial de Fútbol serán cruciales para entender la evolución de la inflación en los próximos años.
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