El centro de pensamiento económico Anif ha emitido una advertencia sobre el debilitamiento de las actividades primarias en Colombia, específicamente en los sectores de agricultura y minería. A pesar de que el país cerró 2025 con un crecimiento moderado del PIB del 2,6%, los datos del Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) de los primeros meses de 2026 muestran una pérdida de fuerza en este crecimiento. En febrero, el ISE creció solo un 1,65%, lo que indica una asimetría en los sectores económicos, donde las actividades terciarias, como la administración pública y el entretenimiento, están impulsando el crecimiento, mientras que las actividades primarias y secundarias, que incluyen manufactura y construcción, están en contracción.

La situación es preocupante, ya que la agricultura y la minería, que son fundamentales para la inversión y el desarrollo económico, han experimentado una contracción del 2,08% en el ISE, restando 0,3 puntos porcentuales al indicador general. En contraste, las actividades terciarias crecieron un 3,40% anual, contribuyendo con 0,9 puntos porcentuales al ISE. Esta heterogeneidad sectorial sugiere que el crecimiento económico no es uniforme y que ciertos sectores están enfrentando desafíos significativos, lo que podría tener repercusiones en el empleo y la inversión a largo plazo.

Además, el sector de la construcción ha mostrado señales alarmantes, con una caída del 31,3% en las iniciaciones de vivienda hasta marzo, lo que representa una reducción de 3,289 unidades. Las ventas y lanzamientos también han disminuido en un 6,1% y un 9,4%, respectivamente. Esta caída en la construcción es preocupante, ya que representa una parte importante del valor agregado en la economía. Por otro lado, el comercio minorista ha tenido un desempeño positivo, con un aumento del 10,9% en febrero, impulsado por la venta de bienes durables y semidurables, lo que indica un cambio en el comportamiento del consumidor.

El incremento del 23,7% en el salario mínimo ha tenido un impacto significativo en el consumo, beneficiando a más de la mitad de los colombianos que ganan este salario o menos. Este aumento ha llevado a un crecimiento en los ingresos reales, lo que a su vez ha estimulado el consumo en sectores específicos, como vehículos automotores y equipos de informática. Sin embargo, Anif advierte que el crecimiento del empleo, que ha llevado la tasa de desempleo a un mínimo histórico del 8,8%, podría tener efectos adversos sobre la productividad laboral, que ya ha mostrado una caída del 0,56% el año pasado.

La recomposición del crecimiento económico en Colombia plantea un desafío para la sostenibilidad a largo plazo. Aunque la demanda agregada muestra dinamismo, la capacidad para mantener un crecimiento sostenible se ve limitada por la dependencia del trabajo intensivo y el consumo corriente, en lugar de la inversión en capacidades productivas. Sin nuevos incrementos en el salario mínimo o mayores inversiones, las fuentes de impulso sobre la demanda agregada podrían agotarse, lo que podría dejar secuelas económicas significativas. Los inversores deben estar atentos a cómo estas dinámicas afectarán la estabilidad económica en el país en los próximos meses.

En resumen, la situación económica en Colombia es compleja, con un crecimiento moderado pero desigual. Los sectores primarios y secundarios enfrentan desafíos significativos, mientras que el comercio minorista muestra signos de fortaleza. La evolución de estos sectores será crucial para determinar la dirección futura de la economía colombiana y su impacto en la región, especialmente en el contexto de las relaciones comerciales con Argentina y Brasil.