La Unión Europea (UE) se encuentra en la fase de preparación de un nuevo paquete de sanciones contra Rusia, centrado en su flota de buques que transportan petróleo. Este movimiento busca estrangular una de las principales fuentes de ingresos del Kremlin, aumentando la presión sobre Vladimir Putin para que modifique sus demandas en las negociaciones de paz con Ucrania. Se espera que este 21° paquete de sanciones se presente a finales de junio o principios de julio, y podría incluir medidas contra bancos rusos, empresas militares y aquellas que comercializan grano ucraniano robado.

Históricamente, las sanciones han sido una herramienta clave para la UE en su intento de debilitar la economía rusa desde el inicio del conflicto en Ucrania. En este contexto, la economía de Rusia se enfrenta a un "shock inflacionario estático", lo que ha llevado a los funcionarios europeos a considerar que este es el momento adecuado para intensificar la presión. La situación económica interna de Rusia es la más crítica desde el inicio de la guerra, lo que podría hacer que el Kremlin sea más receptivo a las negociaciones de paz.