- La morosidad en hogares subió al 11,5% en marzo, el nivel más alto desde 2004.
- El aumento mensual de morosidad fue el más bajo en un año, sugiriendo estabilización.
- La morosidad en empresas también creció, alcanzando un 3,1%, con preocupaciones en el sector de pymes.
- La banca en la sombra presenta una morosidad alarmante del 30,1%, lo que resalta la necesidad de regulación.
- Se estima que el crédito podría alcanzar el 18% del PBI entre 2027 y 2028, en comparación con el 12% actual.
La morosidad del sistema financiero argentino ha alcanzado un nuevo récord, subiendo del 11,2% en febrero al 11,5% en marzo de 2026. Este incremento, aunque significativo, representa el aumento mensual más bajo en el último año, lo que sugiere que el ciclo de deterioro crediticio podría estar llegando a su fin. La situación se ha visto influenciada por una baja en la inflación, lo que podría contribuir a la recomposición de los salarios reales y a una eventual caída en las tasas de interés, factores que son cruciales para la recuperación del crédito en el país.
Desde octubre de 2024, la irregularidad en el crédito a hogares se ha multiplicado casi por cinco, pasando de un 2,5% a este nuevo 11,5%. Este fenómeno ha sido analizado por la consultora 1816, que destaca que, a pesar del crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI), los beneficios económicos no se han distribuido equitativamente entre la población. En el sector empresarial, la morosidad también ha aumentado, pasando del 2,9% al 3,1%, lo que ha comenzado a preocupar a las pequeñas y medianas empresas (pymes), que son fundamentales para el tejido económico del país.
El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, ha señalado que la expansión del crédito en los primeros años del gobierno de Javier Milei se realizó sin la información adecuada sobre los prestatarios, lo que llevó a un aumento desmedido de la morosidad. Entre 2024 y 2025, los préstamos privados pasaron del 4% al 12% del PBI, pero sin la capacidad de los bancos para evaluar correctamente el riesgo crediticio. Esto ha llevado a un ajuste en la política crediticia, donde los bancos han optado por ser más selectivos en la concesión de créditos, lo que ha resultado en una estabilización de la morosidad regulada, aunque todavía en niveles elevados.
Un aspecto preocupante es el desempeño de la banca en la sombra, donde la morosidad ha alcanzado un alarmante 30,1%, comparado con el 11,5% de las entidades reguladas. Este fenómeno resalta la necesidad de una regulación más estricta en el sector no bancario, ya que el alto nivel de morosidad en este segmento puede tener repercusiones negativas en la economía en general. A pesar de estos desafíos, los bancos están adoptando medidas para mitigar el impacto de la morosidad, como la refinanciación de deudas y la flexibilización de plazos, priorizando la negociación individual con los deudores.
De cara al futuro, el sector bancario argentino tiene un amplio margen para crecer en términos de crédito, dado que actualmente representa solo el 12% del PBI, en comparación con economías como Chile y Brasil, donde el crédito supera el 60% del PBI. Se estima que en los próximos años, el crédito podría alcanzar el 18% del PBI, aunque este proceso será gradual y se espera que se materialice entre 2027 y 2028. La clave será evitar que la actual morosidad afecte el acceso futuro al crédito, lo que requerirá un enfoque proactivo por parte de las entidades financieras y una mejora en la educación financiera de los prestatarios.
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