- El BCRA redujo los encajes para cuentas a la vista al 45%, aumentando la capacidad prestable en $2,8 billones.
- La inyección de pesos en el sistema ha generado un excedente de liquidez de aproximadamente $2 billones.
- Las tasas de préstamos personales y tarjetas superan el 60% TNA, con una morosidad familiar que supera el 11%.
- El crédito al sector privado no ha crecido desde agosto de 2025, lo que podría limitar la efectividad de la política monetaria expansiva.
Durante el segundo semestre de 2025, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) implementó medidas drásticas para mantener el tipo de cambio bajo control, elevando encajes y tasas de interés, además de eliminar temporalmente las retenciones. Sin embargo, en el primer cuatrimestre de 2026, se observa un giro hacia una política monetaria más expansiva. Este cambio se fundamenta en dos premisas: el aumento del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de 1,5% en mayo de 2025 a 3,4% en marzo de 2026 se considera transitorio, y la actividad económica no está creciendo al ritmo deseado, evidenciado por datos flojos en salarios, recaudación, importaciones y crédito.
En respuesta a esta situación, el BCRA ha implementado una serie de medidas que buscan estabilizar las tasas de interés por debajo de la inflación. Entre las acciones más significativas, se destaca la reducción de los requerimientos de encajes para cuentas a la vista al 45%, desde un 53,5% en septiembre de 2025, lo que incrementa la capacidad de crédito de los bancos en $2,8 billones. Además, se ha reducido el monitoreo diario de encajes al 65%, lo que otorga mayor flexibilidad a las entidades financieras y ayuda a moderar la volatilidad que caracterizó el año anterior.
Otra de las estrategias del BCRA ha sido la inyección de pesos a través de compras de dólares en el mercado único y libre de cambios (MULC). Aunque parte de estos pesos son retirados por el Tesoro en sus licitaciones quincenales, actualmente el sistema presenta un excedente de liquidez de aproximadamente $2 billones. También se ha implementado un esquema similar a un corredor de tasas, donde el BCRA remunera al 20% TNA en pases pasivos y presta a tasas más un spread en pases activos, buscando así reducir la volatilidad monetaria y ofrecer mayor previsibilidad en las tasas de corto plazo.
A pesar de estas medidas, el canal de crédito para las familias sigue obstruido. Las tasas de préstamos personales y tarjetas se mantienen por encima del 60% TNA, y la morosidad familiar ha superado el 11%, lo que ha llevado a los bancos a ser más selectivos en la concesión de créditos. Este estancamiento en el crédito al sector privado es preocupante, ya que fue uno de los motores de la recuperación en 2024, cuando el EMAE creció un 8,9% entre abril de 2024 y febrero de 2025. Desde agosto de 2025, el crédito no ha mostrado crecimiento, lo que podría limitar la efectividad de la política monetaria expansiva del BCRA.
En resumen, la política monetaria argentina ha entrado en una nueva fase, menos centrada en la defensa del tipo de cambio y más enfocada en sostener la liquidez y la actividad económica. Sin embargo, el deterioro en la calidad crediticia de las familias representa un riesgo significativo que podría limitar el impacto positivo de estas nuevas medidas. Los inversores deben estar atentos a cómo evoluciona la morosidad y la capacidad de crédito en el sector privado, así como a las próximas decisiones del BCRA en un contexto de inflación y actividad económica aún inciertos.
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