La preocupación por el aumento de la deuda automotriz en Estados Unidos ha crecido, especialmente con el incremento de los precios de los vehículos y la duración de los préstamos. Según datos de Capital One, los pagos mensuales medianos para la propiedad de un automóvil han aumentado de $390 a $525 desde 2019, lo que representa un incremento del 35%. Sin embargo, el presidente de Capital One Auto, Sanjiv Yajnik, sostiene que la proporción de ingresos que los consumidores destinan a sus vehículos se ha mantenido relativamente estable, en torno al 10% desde 2019, a pesar de los precios más altos y las tasas de interés en aumento.

Este fenómeno se produce en un contexto donde los precios de los vehículos usados han sido inflacionados debido a la escasez de inventario y la alta demanda provocada por la pandemia. A pesar de que el costo de los vehículos ha aumentado, Yajnik argumenta que los consumidores han sido responsables en la gestión de sus finanzas, priorizando los pagos de sus automóviles, que son considerados gastos necesarios para el transporte y el trabajo. Esto contrasta con la preocupación de otros analistas que ven los préstamos a largo plazo, conocidos como "forever loans", como un riesgo para los compradores, ya que pueden terminar debiendo más de lo que sus vehículos valen.