Visa, la gigante de pagos, reportó un crecimiento notable en su segundo trimestre fiscal de 2026, con ganancias ajustadas por acción que aumentaron un 20% en comparación con el año anterior, alcanzando $1.50. Además, los ingresos crecieron un 17%, lo que refleja una sólida demanda en el sector de pagos. Sin embargo, es crucial que los inversores no se enfoquen únicamente en estos números, sino que también analicen métricas subyacentes que ofrecen una visión más profunda del negocio de Visa y del contexto económico global.

La compañía, que facilita transacciones entre minoristas y consumidores, se beneficia del cambio continuo de efectivo a pagos con tarjeta. Este cambio se ha acelerado con el crecimiento del comercio electrónico, donde el efectivo no es una opción. En este sentido, Visa ha visto un aumento del 9% en el volumen de transacciones manejadas en el segundo trimestre, lo que indica que el gasto del consumidor sigue siendo resiliente a pesar de las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente y el aumento de los precios de la energía.

Es importante destacar que, aunque Visa es una empresa estadounidense, su negocio es global. En este contexto, el volumen de transacciones transfronterizas creció un 12% en comparación con el año anterior. Esto sugiere que, a pesar de los titulares preocupantes en las noticias, Visa continúa expandiéndose tanto en el mercado doméstico como en el internacional. Sin embargo, a pesar de estos resultados positivos, las acciones de Visa han caído más de un 10% desde su máximo de 52 semanas, lo que plantea preguntas sobre su valoración actual.

La gestión de Visa ha utilizado la reciente caída de sus acciones como una oportunidad para recomprar 25 millones de acciones, una decisión que generalmente es bien recibida por los accionistas. Además, Visa sigue innovando, lanzando su tarjeta de stablecoin, que permite a los usuarios acceder a servicios financieros avanzados en un entorno donde las criptomonedas están ganando aceptación. Este producto ha visto un aumento del 200% en el volumen de pagos en comparación con el año anterior, lo que podría convertirse en un motor de crecimiento significativo en el futuro.

A pesar de los temores sobre una posible recesión, Visa no ha mostrado signos de desaceleración en su volumen de transacciones. Sin embargo, si se produjera una recesión, es probable que el volumen de transacciones se viera afectado. Actualmente, la compañía está operando a plena capacidad y parece estar bien posicionada para el crecimiento, independientemente de lo que depara el futuro. Para los inversores que aún no poseen acciones de Visa, es importante considerar que sus ratios de precio-ventas y precio-ganancias están por debajo de sus promedios de cinco años, lo que sugiere que podrían estar subvaluadas a pesar de la reciente recuperación parcial de sus acciones.

Antes de tomar una decisión de inversión en Visa, es recomendable revisar las recomendaciones de analistas que han identificado otras acciones con mayor potencial de retorno. Por ejemplo, el equipo de analistas de Motley Fool ha señalado que hay diez acciones que podrían ofrecer rendimientos excepcionales en los próximos años, y Visa no se encuentra entre ellas. Esto resalta la importancia de diversificar y considerar otras oportunidades en el mercado.