La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha expresado su preocupación por la creciente dominancia de las stablecoins vinculadas al dólar en el mercado europeo, que actualmente está compuesto en un 98% por tokens anclados al dólar. En una reciente intervención en el Foro Económico de América Latina del Banco de España, Lagarde argumentó que Europa no debería simplemente replicar el modelo de stablecoins de EE.UU., sino que debería centrarse en construir una infraestructura de liquidación tokenizada respaldada por el dinero del banco central.

Lagarde subrayó que el caso para promover stablecoins denominadas en euros es considerablemente más débil de lo que parece. A su juicio, la función monetaria de estas monedas digitales presenta riesgos inaceptables para la estabilidad financiera, especialmente en momentos de tensión en los mercados. Citó el colapso del Silicon Valley Bank en marzo de 2023, que reveló que Circle, el emisor de USDC, tenía $3.3 mil millones de sus reservas en dicho banco, lo que provocó una breve desanclaje de su stablecoin.

El crecimiento de las stablecoins vinculadas al dólar, que ha pasado de $10 mil millones a $310 mil millones en seis años, plantea un desafío significativo para la soberanía financiera de Europa. Lagarde advirtió que el 90% de este mercado está controlado por solo dos emisores, Tether y Circle, lo que aumenta el riesgo de una posible dolarización digital en Europa. En este contexto, Lagarde instó a los países de la UE a apoyar el desarrollo de monedas digitales de banco central (CBDC) para evitar una pérdida de soberanía monetaria.

La creciente preocupación por la estabilidad financiera en Europa se refleja en el anuncio del consorcio Qivalis, que incluye a 12 de los bancos más grandes de Europa, que planea lanzar un euro digital privado a finales de este año. El CEO de Qivalis, Jan-Oliver Sell, enfatizó que si Europa no desarrolla un euro en la cadena de bloques con suficiente liquidez, la única alternativa será el dólar estadounidense, lo que representa un riesgo real para la soberanía financiera y digital de Europa. Lagarde también destacó que el uso creciente de stablecoins puede crear bucles de retroalimentación entre los rescates y los mercados de activos, lo que podría intensificar la inestabilidad financiera.

A medida que la discusión sobre la necesidad de una stablecoin europea se intensifica, Lagarde ha reiterado la importancia de construir una infraestructura pública que permita que instrumentos alternativos, como las stablecoins y otras formas de dinero tokenizado, operen dentro de un marco respaldado por el dinero del banco central. El BCE ha anunciado planes para un euro digital para 2029, con la esperanza de que los legisladores europeos adopten la regulación necesaria para 2026, lo que podría permitir que los ejercicios piloto y las transacciones iniciales comiencen tan pronto como a mediados de 2027.

En resumen, la advertencia de Lagarde sobre los riesgos asociados con las stablecoins y la necesidad de una respuesta europea adecuada es crucial para entender el futuro del sistema financiero en la región. La evolución de esta situación podría tener implicaciones significativas para los mercados financieros, tanto en Europa como en América Latina, donde la influencia del dólar también es notable.