El barril de petróleo Brent experimentó un aumento significativo del 43,1% entre el 1 de marzo y el 27 de abril de 2026, pasando de US$ 77,7 a US$ 111. Este incremento se debe a la Guerra en Medio Oriente y ha tenido un impacto dispar en los precios de los combustibles en América Latina. Según un análisis de EconoJournal, Perú y Chile lideran la región en el aumento de precios, con subas del 39% y 24%, respectivamente, mientras que Argentina se ubica en tercer lugar con un incremento del 16%. En contraste, Brasil y Uruguay registraron aumentos más moderados del 7% y 6%, respectivamente, y Colombia apenas un 2%. Bolivia, por su parte, no experimentó cambios en los precios durante este período.

La variación en los precios de los combustibles en la región se puede atribuir a dos factores clave: el balance neto de petróleo de cada país y la gestión gubernamental de los precios. Los países exportadores netos, como Brasil y Colombia, tienen mayor capacidad para absorber el impacto de los precios internacionales debido a los ingresos adicionales que generan. En cambio, los importadores netos, como Perú y Chile, enfrentan un efecto negativo más pronunciado. Por ejemplo, Perú, que depende en gran medida de las importaciones de combustibles, ha visto un traslado casi completo de los precios internacionales a los surtidores, exacerbado por un incidente en su infraestructura de gas que aumentó la demanda de combustibles líquidos.

Chile, aunque es un importador neto, ha implementado el Mecanismo de Estabilización del Precio de los Combustibles (MEPCO) para moderar el impacto de los precios internacionales. Sin embargo, este mecanismo ha tenido limitaciones, y el gobierno ha reconocido que ha absorbido un costo significativo para evitar un aumento abrupto en los precios. A pesar de estos esfuerzos, el precio de la nafta en Chile alcanzó US$ 1,655 por litro a fines de abril, lo que refleja la presión que enfrenta el país en su economía.

Argentina, a pesar de ser un productor de petróleo, ha tenido un traslado considerable a los precios de los combustibles. La empresa YPF, principal actor del mercado, implementó un esquema de compensación que funcionó como un congelamiento temporal de precios. Sin embargo, este buffer se agotó rápidamente, y a finales de abril, YPF tuvo que ajustar sus precios debido a la presión del aumento del crudo internacional. Este ajuste se realizó en un contexto donde el gobierno también incrementó los impuestos sobre los combustibles, lo que complica aún más la situación para los consumidores argentinos.

En comparación, Brasil y México han manejado mejor el impacto de la subida del petróleo. Brasil, siendo el mayor exportador neto de crudo en la región, ha reducido impuestos sobre combustibles y ha implementado subsidios que han limitado el impacto en el Índice de Precios al Consumidor (IPC). México, aunque enfrenta desafíos en su capacidad de refinación, ha tomado medidas fiscales para mitigar el efecto de los precios internacionales, lo que ha resultado en un aumento del 10% en los precios de la nafta. A medida que la situación en Medio Oriente evoluciona, será crucial observar cómo estos países continúan gestionando sus políticas energéticas y fiscales para enfrentar futuros aumentos en los precios del petróleo.