Los analistas del mercado han comenzado a observar un reinicio del proceso de desinflación en Argentina, que había estado estancado durante casi un año. Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, se estima que la inflación en abril se haya reducido a entre 2,7% y 2,6%, bajando desde el 3,4% registrado en marzo. Para mayo, las proyecciones apuntan a una inflación aún más baja, entre 2,4% y 2,3%, con una tendencia a continuar disminuyendo hasta alcanzar un rango de entre 1,8% y 2% mensual hacia octubre. Este cambio se atribuye a un dólar controlado y a una actividad económica que crecería por debajo de las expectativas iniciales.

El informe del REM, que recoge las opiniones de 45 economistas entre el 28 y el 30 de abril, indica que la inflación acumulada para todo el año podría cerrar en torno al 30,5%, un leve ajuste al alza respecto al 29,5% proyectado anteriormente. La medición núcleo, que excluye elementos volátiles como alimentos y energía, también muestra una tendencia similar, con una expectativa de cierre en 30,3% para el año. Este panorama se ve respaldado por un tipo de cambio que se espera se mantenga estable en torno a los $1410 por dólar en mayo, con una ligera proyección de aumento hacia $1676 para diciembre.

La actividad económica, sin embargo, no presenta un panorama alentador. Las expectativas de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) han sido revisadas a la baja, con proyecciones que ahora indican un aumento de solo 2,8% para 2026, en comparación con el 5% que había plasmado el Gobierno en su presupuesto. Esta revisión se debe a un primer trimestre decepcionante, donde se estimó que el crecimiento real fue de apenas 0,3%, muy por debajo del 1% que se esperaba. A pesar de esto, se anticipa una ligera recuperación en la actividad económica, con un crecimiento proyectado del 1% para el segundo trimestre y del 0,9% entre julio y septiembre.

La tasa de desempleo, que se situó entre 7,7% y 7,8% en el primer trimestre, apenas experimentará una caída hacia el 7,3% y 7,4% hacia fin de año. Esto refleja la falta de dinamismo en el mercado laboral, que podría afectar el consumo y, por ende, la recuperación económica. En el ámbito del comercio exterior, se proyecta que las exportaciones alcancen los US$96.056 millones en 2026, mientras que las importaciones se estiman en US$79.550 millones, lo que generaría un superávit comercial de US$16.506 millones, un aumento respecto a las proyecciones anteriores.

Desde el punto de vista fiscal, el Gobierno se compromete a mantener un superávit primario, con proyecciones que indican un resultado positivo de entre $15,9 billones y $16,5 billones para el año. Este compromiso es crucial, especialmente en el contexto de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Los analistas del REM no anticipan un superávit primario inferior a $9 billones, lo que sugiere un enfoque conservador en la gestión fiscal a pesar de los desafíos económicos.

A medida que se avanza hacia la mitad del año, será importante observar la evolución de la inflación y el impacto de las políticas del Banco Central en el tipo de cambio y las tasas de interés. La publicación del dato de inflación del Indec para abril el próximo jueves será un evento clave a seguir, ya que proporcionará una visión más clara sobre la efectividad de las medidas implementadas y su repercusión en la economía argentina.