La economía mexicana continúa mostrando signos de debilidad en su inicio de año, con la inversión fija bruta y el consumo privado experimentando caídas significativas en febrero. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la inversión fija bruta se contrajo un 0.8% mensual, marcando así dos meses consecutivos de retroceso. Este descenso se debe principalmente a la caída en la inversión en maquinaria y equipo, que retrocedió un 2.28% mensual, acumulando cinco meses de contracciones. Esta tendencia sugiere un ambiente de inversión poco favorable, afectado por la incertidumbre comercial y un deterioro en la confianza empresarial.

La inversión en maquinaria y equipo de origen nacional ha sido particularmente débil, con una caída del 1.62% mensual, lo que representa siete meses de retrocesos continuos. Por su parte, la inversión de origen importado también se vio afectada, descendiendo un 2.79%. A pesar de estos números negativos, el sector de la construcción mostró un leve crecimiento de 0.11% mensual, aunque el segmento no residencial, crucial para la expansión industrial, experimentó una contracción de 0.13%. En términos anuales, la inversión fija bruta se contrajo un 3.58% en febrero, acumulando 18 meses en terreno negativo, la racha más prolongada desde noviembre de 2018 hasta febrero de 2021.

El análisis de Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base, destaca que las caídas en la inversión son consecuencia de la percepción de deterioro en el estado de derecho y la incertidumbre en la relación comercial con Estados Unidos. Esta situación limita la capacidad productiva del país y, por ende, el crecimiento económico a largo plazo. La inversión en maquinaria y equipo cayó un 9.10% anual, el mayor retroceso para un febrero desde 2020, con una contracción del 13.62% en la inversión nacional. En contraste, la inversión pública creció un 3.5% anual, lo que resalta una divergencia entre el gasto privado y público.

El consumo privado también se vio afectado, cayendo un 0.46% mensual en febrero, lo que marca dos meses consecutivos de retrocesos, algo que no se había visto desde finales de 2024. Este descenso fue impulsado por una caída del 0.89% en el consumo de bienes nacionales y del 0.26% en servicios nacionales, mientras que el consumo de bienes importados repuntó un 1.90%. En términos anuales, el crecimiento del consumo privado se limitó a un 0.93%, el más bajo desde julio de 2025, con el consumo de bienes nacionales cayendo un 2.91%, el peor desempeño para un febrero desde 2021.

Las implicancias de estos datos son significativas para los inversores. La debilidad en la inversión y el consumo puede traducirse en un menor crecimiento económico, lo que podría afectar la rentabilidad de las empresas y, por ende, los mercados financieros. Además, la incertidumbre relacionada con la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y las medidas arancelarias vigentes están generando un ambiente cauteloso entre los inversionistas. A menos de dos meses de la revisión del T-MEC, la falta de claridad sobre la evolución de la relación bilateral entre México y Estados Unidos mantiene un sesgo de cautela entre los empresarios.

De cara al futuro, es crucial monitorear la evolución de la inversión y el consumo en los próximos meses, especialmente con la revisión del T-MEC programada para el próximo mes. La relación comercial con Estados Unidos y las decisiones políticas internas serán determinantes para la recuperación de la economía mexicana. La capacidad del gobierno para restaurar la confianza empresarial y mejorar el estado de derecho será fundamental para revertir esta tendencia negativa en la inversión y el consumo privado.