Ken Griffin, fundador y CEO de Citadel, utilizó el foro del Milken Institute en Beverly Hills para expresar su descontento con las políticas fiscales de Nueva York. Durante su intervención, acusó al alcalde de la ciudad, Zohran Mamdani, de enviar un mensaje hostil hacia los ricos, sugiriendo que su firma podría aumentar su inversión en Miami en lugar de continuar su expansión en Manhattan. Esta declaración se produce en un contexto donde las políticas fiscales de Nueva York están enfocadas en gravar propiedades de lujo, lo que ha generado un debate sobre la equidad tributaria en la ciudad.

El detonante de esta controversia fue un video en el que Mamdani se pronuncia sobre un nuevo impuesto a las propiedades de lujo, conocido como "impuesto a los pied-à-terre", que se aplica a inmuebles valorados en más de USD 5 millones que no son ocupados de manera permanente por sus propietarios. Griffin, quien adquirió un penthouse en 220 Central Park South por USD 238 millones en 2019, consideró que este tipo de políticas son una forma de castigar el éxito y podrían llevar a una fuga de capitales hacia estados con un clima fiscal más amigable, como Florida.

La respuesta del alcalde Mamdani, a través de su secretario de prensa, enfatizó que su intención es que todos los neoyorquinos, incluidos los empresarios, prosperen. Sin embargo, también subrayó que el sistema tributario actual está roto y necesita reformas que aseguren que los más ricos contribuyan de manera justa. Este intercambio pone de manifiesto la creciente tensión entre las autoridades locales y los grandes inversores, un fenómeno que se ha intensificado en los últimos años en varias ciudades de EE. UU.

Griffin no solo criticó las políticas fiscales, sino que también expresó su preocupación por la seguridad personal en Nueva York, citando incidentes de violencia política y el clima de tensión que se vive en el país. En este sentido, comparó su experiencia en Nueva York con su salida de Chicago, donde también se sintió frustrado por las políticas locales y el aumento de la criminalidad. Esta comparación sugiere que la percepción de un ambiente hostil hacia los negocios puede llevar a los inversores a reconsiderar sus decisiones de ubicación.

Para los inversores argentinos, esta situación en Nueva York podría tener implicancias significativas. La posibilidad de que Griffin y Citadel refuercen su presencia en Miami podría atraer a otros inversores a seguir su ejemplo, lo que podría influir en el flujo de capitales hacia la región. Además, el debate sobre la equidad tributaria y la seguridad en las grandes ciudades de EE. UU. podría ser un factor a considerar al evaluar las oportunidades de inversión en el extranjero. A medida que se desarrollen estas tensiones, será importante observar cómo responden otros líderes empresariales y qué medidas se implementan en respuesta a estas críticas.

En el futuro, se debe monitorear la evolución de las políticas fiscales en Nueva York, especialmente con la presión que enfrenta el alcalde Mamdani para implementar cambios significativos. La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, ha mostrado apoyo a las iniciativas de Mamdani, lo que sugiere que los cambios en la legislación tributaria podrían materializarse en el corto plazo. Además, la decisión de Citadel sobre su proyecto en Midtown, que aún está en discusión, será un indicador clave de cómo estas tensiones políticas están afectando las decisiones de inversión de grandes empresas en la ciudad.