El gobierno australiano ha anunciado un plan de inversión de A$10 mil millones (aproximadamente $7 mil millones) destinado a la creación de un stock de combustible que garantice el suministro del país ante futuras crisis. Esta medida, anunciada por el Primer Ministro Anthony Albanese, busca acumular reservas suficientes para cubrir al menos 50 días de demanda, lo que equivale a aproximadamente 264 millones de galones o 6.28 millones de barriles. La inclusión de este paquete de seguridad energética en el presupuesto federal, que se presentará la próxima semana, refleja la creciente preocupación por la soberanía energética de Australia, especialmente en un contexto global incierto debido a conflictos en el Medio Oriente.

Australia, que depende en un 80% de combustibles importados, ha visto cómo la guerra en el Medio Oriente ha afectado sus suministros, lo que llevó al gobierno a liberar el 20% de sus reservas de gasolina y diésel y a reducir a la mitad el impuesto sobre los combustibles. Estas acciones fueron tomadas para mitigar el impacto inmediato de la crisis, pero el gobierno advierte que la situación podría deteriorarse si el conflicto se prolonga. Actualmente, las reservas de combustible del país son gestionadas por empresas privadas y se estima que cubren alrededor de 30 días de consumo.