El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) de Chile presentó un informe crítico sobre la megarreforma económica del gobierno de José Antonio Kast, generando reacciones contundentes entre los parlamentarios de oposición. Según el CFA, la reforma podría provocar un déficit fiscal persistente, alcanzando un pico del 0,71% del PIB en 2030 y del 0,43% en 2050, incluso considerando un crecimiento estimado de hasta 0,41% del PIB en 2030. Este déficit plantea serias dudas sobre la sostenibilidad fiscal del proyecto, lo que ha llevado a los legisladores a calificar la situación como una potencial crisis económica.

El CFA identificó nueve riesgos fiscales directos asociados a la reforma, incluyendo el costo de la rebaja del impuesto corporativo y la exención de IVA a viviendas. Además, se mencionan presiones de gasto y la posibilidad de menores ingresos fiscales, lo que podría complicar aún más la situación económica del país. La presidenta del CFA, Paula Benavides, expuso estos puntos ante la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, subrayando la necesidad de fuentes de financiamiento adicionales que no están contempladas en la iniciativa.

Las reacciones de los parlamentarios de oposición fueron inmediatas y contundentes. La diputada Emilia Schneider del Frente Amplio (FA) destacó el impacto negativo en sectores clave como Salud y Educación, donde se prevén recortes significativos. Schneider instó al gobierno a ser transparente sobre las consecuencias de estos recortes y a explicar cómo afectarán a la población. Por su parte, el diputado Carlos Bianchi (ind.) calificó la presentación del CFA como “maciza”, advirtiendo que las medidas propuestas no garantizan el crecimiento esperado y que, por el contrario, podrían llevar a un aumento de la deuda pública.

El diputado socialista Daniel Manouchehri también se unió a las críticas, afirmando que el informe del CFA es un claro indicativo de que la reforma no está financiada y que solo asegurará déficit y recortes en áreas esenciales. Este clima de incertidumbre sobre la política fiscal chilena podría tener repercusiones en la confianza de los inversores, especialmente en un contexto donde la estabilidad económica es crucial para la recuperación post-pandemia.

Mirando hacia el futuro, la situación fiscal de Chile se torna cada vez más compleja. Con el informe del CFA en mano, se espera que el debate sobre la reforma tributaria continúe en el Congreso, donde se deberá evaluar no solo la viabilidad de la propuesta, sino también las implicaciones a largo plazo para la economía chilena. Además, la falta de un informe de finanzas públicas actualizado, que se espera para el 12 de mayo, podría influir en la decisión de los legisladores sobre la aprobación de la reforma. La presión sobre el gobierno para que revise su enfoque fiscal se intensificará, y los inversores deberán estar atentos a cómo se desarrollan estos acontecimientos.