El 11 de abril, la aerolínea mexicana Magnicharters anunció la suspensión temporal de sus operaciones, alegando "problemas logísticos". Sin embargo, esta justificación ha encendido alarmas en la industria aérea, donde el endeudamiento ha sido un problema recurrente. La situación de Magnicharters se asemeja a la de otras aerolíneas mexicanas que han enfrentado crisis financieras, como Interjet y Aeromar, que también se vieron obligadas a cesar operaciones debido a problemas de liquidez y altos niveles de deuda.

Desde la suspensión, Magnicharters no ha emitido más comunicados oficiales, lo que ha alimentado la percepción de que la pausa no es solo un ajuste operativo, sino una crisis de liquidez que limita su capacidad para operar. La Agencia Federal de Aviación Civil había realizado una verificación técnica meses antes, encontrando que, aunque no había fallas en seguridad operacional, sí había observaciones financieras que requerían que la aerolínea acreditara su solvencia económica para continuar volando. Este requisito se ha convertido en una barrera difícil de superar, ya que la aerolínea no ha logrado presentar un plan de recuperación efectivo.