- La siembra de trigo se prevé que caiga un 7%, alcanzando 1,39 millones de hectáreas.
- La cebada sufrirá una caída del 9%, reduciéndose a 776.000 hectáreas.
- El costo de la urea ha aumentado un 95% interanual, impactando en las decisiones de siembra.
- En el sudoeste bonaerense, se anticipa una redistribución entre cultivos de invierno y de gruesa.
- Las condiciones climáticas son favorables, pero la relación insumo/producto es desfavorable para los productores.
La próxima campaña de siembra de trigo y cebada en Argentina, que inicia en junio, se enfrenta a un panorama complicado. Según las estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, se espera que el área sembrada a nivel nacional caiga un 3%, mientras que en la región núcleo, la contracción podría alcanzar hasta el 20%. Este descenso se debe principalmente al aumento significativo de los costos de producción, impulsados por la notable subida de los precios de los fertilizantes, que ha sido exacerbada por la guerra en Medio Oriente.
Las proyecciones indican que la siembra de trigo podría caer un 7%, alcanzando 1,39 millones de hectáreas, mientras que la cebada sufriría una caída aún mayor, del 9%, reduciéndose a 776.000 hectáreas. En total, la siembra de cultivos de invierno se prevé que disminuya un 8%, con una implantación de 2,16 millones de hectáreas. Este escenario refleja un contexto donde, a pesar de que las condiciones climáticas son favorables, los altos costos de insumos limitan la expansión de la siembra.
El primer relevamiento de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca también confirma esta tendencia, señalando que la relación insumo/producto se ha vuelto desfavorable para los productores. En particular, el precio de la urea ha aumentado un 95% en comparación con el año anterior, mientras que el MAP ha visto incrementos del 23%. Estos aumentos en los costos de fertilización impactan directamente en las decisiones de los agricultores, quienes podrían optar por un paquete tecnológico más ajustado, lo que podría afectar los niveles de productividad.
La caída en la intención de siembra no será homogénea en todo el país. En regiones donde el trigo tiene menor peso, como el norte de Buenos Aires y La Pampa, se prevé que una parte del área destinada a trigo se desplace hacia cultivos de gruesa, como soja o girasol, que requieren menos fertilización nitrogenada. Por el contrario, en el sudoeste bonaerense y sur pampeano, donde la siembra de cultivos de invierno es más predominante, se anticipa una redistribución entre cultivos, con competencia tanto de cebada como de opciones de gruesa como girasol y maíz.
De cara a la campaña 2026/27, las condiciones hídricas son favorables, con una recarga hídrica positiva en los perfiles debido a las precipitaciones de marzo y abril. Sin embargo, las decisiones de siembra estarán fuertemente condicionadas por la situación económica. Los productores deberán evaluar cuidadosamente su estrategia de siembra, considerando no solo el clima, sino también los costos de insumos y la rentabilidad esperada de cada cultivo. Este análisis será crucial para determinar cómo se desarrollará la campaña y qué cultivos se priorizarán en el futuro cercano.
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