Friedrich Merz, canciller alemán, ha completado su primer año en el cargo, enfrentando un panorama complicado tanto a nivel interno como internacional. Desde su llegada al poder en mayo de 2025, Merz ha tenido que lidiar con una coalición entre su partido, la CDU, y el Partido Socialdemócrata (SPD), así como con tensiones geopolíticas derivadas de la guerra en Ucrania y la inestabilidad en Medio Oriente. A pesar de sus esfuerzos por estabilizar la economía alemana y fortalecer su posición en el ámbito internacional, su popularidad ha caído drásticamente, con más del 80% de los alemanes expresando insatisfacción con su gestión.

El contexto en el que Merz asumió el cargo es crucial para entender los desafíos que enfrenta. Su predecesora, Angela Merkel, dejó un legado complicado, y Merz ha intentado marcar una clara diferencia con un enfoque más conservador, especialmente en temas de migración y defensa. Su gobierno ha incrementado el gasto militar en un 24% en 2025, posicionando a Alemania entre los cinco mayores gastadores en defensa del mundo. Sin embargo, este aumento en el gasto ha generado tensiones con otros sectores del presupuesto, llevando a recortes significativos en salud y a una inminente reforma del sistema de pensiones.

Uno de los logros más destacados de Merz ha sido la firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, que entró en vigor el 1 de mayo. Este acuerdo, que había estado estancado durante años, representa una oportunidad para fortalecer las relaciones comerciales entre Europa y América del Sur. Merz ha jugado un papel clave en la superación de las objeciones de algunos líderes europeos, como la primera ministra italiana Giorgia Meloni, quien inicialmente había vetado el acuerdo. Este avance podría abrir nuevas puertas para las exportaciones alemanas, aunque también plantea desafíos en términos de competencia con productos sudamericanos.

Desde la perspectiva de los inversores, la situación actual en Alemania presenta tanto riesgos como oportunidades. La caída en la popularidad de Merz podría generar incertidumbre política, lo que a su vez podría afectar la confianza en el mercado. Sin embargo, el enfoque en la defensa y la reciente apertura comercial con Mercosur podrían ofrecer oportunidades para sectores específicos, como el industrial y el tecnológico. Los inversores deben estar atentos a cómo se desarrollan las reformas en salud y pensiones, ya que estas decisiones tendrán un impacto directo en la economía alemana y, por ende, en su influencia en la región europea.

Mirando hacia el futuro, el horizonte político de Merz es incierto. Con las elecciones anticipadas programadas para 2029, su capacidad para mantenerse en el poder dependerá de su habilidad para recuperar la confianza del electorado y manejar eficazmente los desafíos económicos y sociales. La situación con la AfD, un partido de extrema derecha que actualmente lidera las encuestas, añade una capa adicional de complejidad a su mandato. Los próximos meses serán críticos para observar cómo Merz navega estos desafíos y si puede revertir su imagen pública antes de las próximas elecciones.