El spread bancario en Brasil ha alcanzado su nivel más alto desde 2013, superando los 15 puntos porcentuales en marzo de 2026, con un registro de 15,17 puntos. Este aumento se produce tras un período de reducción post-pandemia, donde las tasas de interés habían disminuido, lo que inicialmente había reducido el riesgo de crédito. Sin embargo, la reciente tendencia muestra un incremento en la rentabilidad del sistema financiero, con un ROE (Return on Equity) que ha subido de menos del 15% en 2023 a casi 17% en el primer semestre de 2026, según datos del Banco Central de Brasil.

El aumento en el spread se atribuye a varios factores, entre ellos el incremento de la inadimplência (mora) y el crecimiento del crédito a consumidores. A pesar de que la tasa de morosidad ha alcanzado un 4,3%, uno de los niveles más altos en la historia, los bancos han logrado mantener una rentabilidad elevada. En los últimos 16 años, los grandes bancos brasileños han tenido un ROE promedio de 17,4%, superando el 11,02% de las principales instituciones financieras de Estados Unidos. Esta diferencia en rentabilidad se debe a un contexto de mayores riesgos en el mercado de crédito en Brasil.

El spread bancario, que representa la diferencia entre las tasas de interés que los bancos pagan para captar recursos y las que cobran a los prestatarios, es un indicador clave de la salud del sistema financiero. En marzo de 2026, el spread calculado por el Índice de Costo de Crédito (ICC) alcanzó 21,84 puntos porcentuales, el más alto desde marzo de 2017. Este aumento se ve impulsado por la creciente proporción de créditos personales y tarjetas de crédito, que son más riesgosos y, por ende, generan mayores tasas de interés.

La situación actual plantea desafíos significativos para los consumidores brasileños, quienes están destinando un 29% de sus ingresos a pagar deudas, el porcentaje más alto en dos décadas. Este alto nivel de endeudamiento ha llevado al gobierno federal a lanzar un programa llamado Desenrola 2, destinado a facilitar el pago de deudas atrasadas. La combinación de un aumento en la tasa de interés Selic, que se sitúa en 14,5%, y la creciente percepción de riesgo entre los bancos ha llevado a un encarecimiento del crédito.

De cara al futuro, los economistas prevén que el spread podría comenzar a disminuir a partir del cuarto trimestre de 2026, a medida que los bancos ajusten su estrategia de concesión de crédito. Sin embargo, esto dependerá en gran medida de la evolución de la economía y del nivel de endeudamiento de la población. La tendencia de los últimos meses sugiere que los bancos han comenzado a ser más cautelosos en la concesión de nuevos créditos, lo que podría tener un impacto en la disponibilidad de financiamiento para los consumidores y las empresas en el futuro cercano.