El Festival de Economías para la Vida, inaugurado el 2 de mayo en el Palacio de San Carlos, se extenderá hasta el 4 de mayo y reúne a funcionarios del gobierno colombiano y economistas de renombre internacional. Este evento, organizado por el Ministerio de Educación y la Internacional Progresista, tiene como objetivo discutir la construcción de un nuevo orden económico en Colombia, donde la industria, el agro y la transición energética son considerados pilares fundamentales. La apertura del festival se enmarca en un ciclo de encuentros que busca posicionar a Colombia en el centro del debate sobre el futuro de la economía global.

Durante el evento, Cristian Pino, miembro del secretariado de la Internacional Progresista, destacó la importancia de Colombia como un referente en la búsqueda de un pensamiento económico renovador. Pino enfatizó que el festival es una continuación de esfuerzos previos iniciados en 2024 y que se han mantenido en 2025. La idea central es que la economía debe responder a las necesidades actuales, y para ello, es necesario un intercambio de ideas que permita la construcción colectiva de alternativas viables.

El economista Simón Gómez Azza, del King's College de Londres, criticó el modelo económico vigente en las últimas décadas, caracterizado por su dependencia del petróleo y las rentas financieras. Gómez Azza afirmó que el viejo modelo está colapsando y que se presentan dos caminos: regresar al neoliberalismo o avanzar hacia un proyecto progresista que amplíe la democracia y aborde la crisis climática. Propuso que Colombia se convierta en una “potencia mundial de la vida”, lo que implicaría reformas agrarias y una transición energética que reduzca la dependencia de los combustibles fósiles.

El festival incluirá paneles que abordarán temas cruciales como el cambio de modelo económico, los obstáculos institucionales y el futuro de la economía colombiana. Se discutirán ejes temáticos que abarcan desde el clima y la energía hasta la gobernanza y el multilateralismo. En particular, se prestará atención a la regulación necesaria para el aumento de la demanda de vehículos eléctricos, un tema que se vuelve cada vez más relevante en el contexto de la transición energética global.

Para los inversores, el desarrollo de un nuevo modelo económico en Colombia podría tener implicaciones significativas. La búsqueda de alternativas sostenibles y la promoción de economías populares y campesinas podrían abrir nuevas oportunidades de inversión en sectores emergentes. Además, el enfoque en la transición energética podría atraer capitales interesados en proyectos de energías renovables y tecnologías limpias. A medida que el festival avanza, será crucial observar cómo se desarrollan las discusiones y qué propuestas concretas emergen, especialmente en un contexto donde la economía global enfrenta desafíos importantes, como la inflación y la inestabilidad geopolítica.